Eufóricos ante el desastre

Sin ánimo de amargar el descanso estival, hoy es obligado comentar el cóctel de datos que constatan que España pierde en tres meses la riqueza conseguida en varios años y lidera la caída de la economía europea

Entre abril y junio se desplomó el PIB, se destruyeron 1.100.000 empleos y el paro, que camina hacia el abismo, llegó al 15,3 por ciento sin contabilizar los 3,5 millones de trabajadores en los ERTE que no computan como parados al tener suspendidos temporalmente sus contratos. 

Más datos: escalada del déficit y la deuda, caída del consumo, inversión y exportaciones, un año perdido para el turismo, miles de empresas avocadas al cierre y autónomos de brazos caídos…Por si faltaba algo, el virus rebrotando con fuerza y la crisis territorial son más ingredientes para el coctel de emergencia económica. 

Como verán el panorama los grandes bancos del país, Santander y BBVA, que hacen provisiones ante un futuro más que incierto y presentan resultados negativos hasta junio. O los empresarios que, según la última oleada del International Business Report 2020, solo dos de cada diez harán más contrataciones. 

El Gobierno no es culpable de la llegada del coronavirus que destrozó la economía, ¡faltaría más!, pero fue un mal gestor de la crisis sanitaria y ahora aún puede ser peor su  gestión de la recuperación de la economía. 

Cabía esperar que implicara a la oposición constitucional en el diseño de proyectos rigurosos para la reconstrucción económica que generen confianza en Europa, a  inversores y a empresarios. Pero el último pleno del Congreso se sustanció con más confrontación entre todos sin que el presidente intentara buscar consensos ante la gravedad de los datos. 

Abochorna especialmente la euforia patológica de “la parte gobernante” aplaudiendo al líder -como en las Cortes orgánicas- y sobra la autosatisfacción de este que culpa de los males del país a la oposición, sobre todo a los populares a los que después de insultarles les reclama unidad y apoyo. 

¿Cuál es el verdadero Sánchez, el que declaraba a Corriere de la Sera que jamás pactará con la derecha o el que el miércoles dijo que “nadie entenderá que no se pueda conseguir en España un acuerdo como el logrado en Europa”? ¿Qué pone de su parte para alcanzarlo?
En fin, que la coalición gobernante acabará creando una comisión para “repartir” los fondos europeos en modo “progresista y feminista”, siempre en función de sus intereses políticos. 

Por eso, tal como está el país, no se sabe si estos dirigentes son unos incompetentes, unos inconscientes eufóricos ante el desastre o, parafraseando al humorista Romeu, son unos irresponsables que actúan dopados por unos chupitos. ¡En esas manos estamos!.

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