Unas elecciones inútiles

El objetivo de estas segundas elecciones de 2019 era desbloquear la situación política para formar un gobierno que aprobara los Presupuestos y se ocupara de los graves problemas de España, a saber, Cataluña y su delirio soberanista, la economía en desaceleración, las pensiones, la educación, la financiación autonómica, la transición ecológica, la inmigración y más reformas, necesarias para que el país recobre el pulso y siga avanzando.

Pero los resultados de las urnas no alcanzaron el objetivo. Los ciudadanos castigaron a Sánchez y enviaron a la irrelevancia a Rivera, grandes culpables del bloqueo; recompensaron a Casado, pero no lo suficiente; Iglesias aguanta, devaluado por su demagogia y alianza con golpistas. Y Vox, que cuestiona parte de la Constitución, fue el triunfador de la noche. Supo detectar las inquietudes de muchos ciudadanos que creen que el bipartidismo está haciendo dejación de funciones en la crisis de Cataluña. En Galicia, el PP recupera su hegemonía, vuelve el BNG, desaparece Cs y Vox no tiene cabida.

Primera conclusión, después de cuatro años de bloqueo, todo está peor. Hay corrimientos internos entre bloques que no aclaran la situación y volvemos al punto de partida, con un parlamento radicalizado e ingobernable, Cataluña en carne viva, la gente más harta y la economía desangrándose.

Con este panorama desolador seguimos instalados en el bloqueo, lo que demuestra que estas elecciones, convocadas caprichosamente, resultaron ser las más inútiles de la democracia para el objetivo de la gobernabilidad que pretendían y el país seguirá cargando con el peso de los problemas actuales y perdiendo el tren de proyectos de futuro.

También cabe la posibilidad de que por vergüenza torera o por «vértigo político» haya investidura con «abstención patriótica» o se forme un gobierno Frankenstein. Pero el ejecutivo resultante ni podrá acabar con la inestabilidad política, ni será capaz de gestionar una situación económica muy compleja.

Por tanto, volveremos al (des)gobierno del Sánchez producto del márquetin, tan arrogante y supremacista que es incapaz de ceder para alcanzar acuerdos con otras fuerzas, que tampoco le entregarán un cheque en blanco para que (des)haga el país a su antojo.

Para este viaje no se necesitaban las alforjas de unas elecciones convocadas irresponsablemente. ¿No deberían dimitir los políticos que han fracasado ¡en cuatro elecciones!, empezando por Sánchez, que fue incapaz de ahormar mayorías y es el primer responsable del bloqueo político del país?

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