Acotaciones

** El Rey se tienta la ropa. No se sabe muy bien qué le pudo contar Pedro Sánchez cuando después de haberlo  recibido y oído le encargó de inmediato la formación de Gobierno. Pero visto lo visto y lo verde que estaba el candidato para la alta misión que se le encomendaba, ha decidido dar tiempo al tiempo y aplazar la designación de un nuevo aspirante hasta tener una candidatura seria. 

​Tras las elecciones prenavideñas de 2015 Rajoy tuvo al menos la cortesía institucional de comunicar al jefe del Estado su inicial renuncia a una oferta similar por entender que en aquellos momentos  no contaba con los votos necesarios para cumplir con éxito el encargo real.  Fácil es recordar la polvareda crítica que la izquierda política y mediática levantó al respecto. Pero -en esto- el tiempo le está dando la razón. Sánchez, sin embargo, se puso el mundo por montera, como suele hacer, y de alguna manera ha metido al Rey en un fiasco monumental.

​Éste, supongo,  habrá sacado de la desfeita las debidas lecciones. Y es que también él tendrá que adaptarse a la nueva realidad de la fragmentación del espacio parlamentario. Ya no  deberá  encargar –creo- formaciones de Gobierno sin que el eventual o eventuales aspirantes le lleguen con los deberes preparatorios  hechos.  Y fiables.

** Nada le sale nada bien a la vicepresidenta Carmen CalvoTodos los altos encargos que se le encomiendan terminan en fracaso: no logra desenterrar a Franco; hasta el mismísimo Vaticano la desmiente en público; con los golpistas catalanes no ha dado ni una, salvo irlos entreteniendo y engañando, y con la articulación de mayorías para la investidura de Sánchez el fracaso no ha podido ser mayor. En la historia de nuestro parlamentarismo actual éste ha sido el peor resultado de un candidato a la presidencia del Gobierno. Digno fue también de mejor causa su discurso en el que pretendió monopolizar el feminismo.

** A la ministra portavoz, Isabel Celaá, no se le cae de la boca la expresión de “estamos trabajando en ello” cuando en sus ruedas de prensa como tal no puede ofrecer resultados. Pues bien: a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, le sucede estos días un poco lo mismo: “Seguimos trabajando para buscar apoyos de cara a la investidura”. Muy mal, sin embargo, lo deben de estar haciendo cuando después de tres meses sólo han logrado uno: el del partido del friki santanderino Revilla. ¿Para cuándo dejarán la autocrítica?

** No fue muy atinado  el reproche que se le dirigió a Pablo Iglesias cuando en el debate de investidura  pidió la transferencia de las políticas activas de empleo. Se le replicó con un cierto aire de superioridad  y desprecio que éstas son competencia de las comunidades autónomas. Y no es del todo exacto.

Como se sabe,  dentro del galimatías que forman los artículos 148 y 149 de la ley fundamental y que tantos dolores de cabeza vienen causando al Constitucional, hay establecidas competencias para todos los gustos y colores. Y hay unas cuya ejecución corresponde, sí, a las Administraciones territoriales, pero  nada más. Es el Estado, es decir, el Gobierno central quien asume la mayor responsabilidad: quien las define y quien pone los dineros de turno a través de los presupuestos generales. A esta modalidad de competencia compartida corresponden, como otras varias, las políticas de empleo que pidió Iglesias. 

Bien hubiera hecho, pues, la enfurecida Adriana Lastra con haber dejado el reproche para mejor ocasión. Porque quien en realidad quiere conducir un coche sin saber dónde está el volante es ella.

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