Cuando lo que prima, ocupa y preocupa es sólamente a ambición, jamás prosperaremos

       ¿Qué tiene que ocurrir y en quien podemos confiar para que los españoles dispongamos de un Gobierno como sucede en los restantes países civilizados? Totalmente de acuerdo con la lamentable mediocridad de nuestros políticos  actuales, pero, lo que resulta inadmisible es el continuar manteniendo tan grotesca situación. Parte de la culpa obedece a que en la mayoría de los casos, lo que prima, ocupa y preocupa es lograr la mayor tajada posible de esta preocupante fase socio-económica a que nos tienen sometidos.

   No es de recibo el seguir soportando el bochornoso comportamiento de partidos y personas, ya sea recurriendo a la modificación de nuestra actual Ley Electoral o cualquier otro procedimiento que nos ayude a  superar el problema. Cualquier actuación menos permitir el quebranto de nuestra democracia y maltratada dignidad. Entre corruptos manifiestos, ambiciosos y presuntos caballeros aspirantes, jamás levantaremos cabeza.

   Resulta incomprensible que un partido como el PSOE, fervoroso defensor de la unidad de España, admita la cooperación que propugna la plurinacionalidad que en el caso de Navarra adquiere todavía tintes mas preocupantes, relacionándose con Bildu y su posible colaboración en la problemática investidura de Sánchez, avalando una alianza vetada por el ínclito e inutil Zapatero  en el 2007 y Rubalcaba en el 2014.

   Lo que si debe quedar meridianamente claro es la ferviente y manifiesta disposición de Pedro Sánchez a continuar como inquilino de la Moncloa a cualquier precio con tal de retener el poder. Probada la miel…. Toda una amenaza para la España Constitucional.

   Por el momento y con sus discrepancias, el PSOE mantiene su presión sobre Unidas Podemos con la intención de definir la desconocida fecha de la investidura para la conformación de un necesario Gobierno. Todo ello, admitiendo un  Ejecutivo de “cooperación” con puestos de segundo nivel para el partido morado, si bien el presidente en funciones continua con su empecinamiento de no compartir el Consejo de Ministros con Iglesias.

   Transcurrido el tiempo, Pablo Iglesias, similar ejemplo de ambición con matices y noble como una cobra, tampoco otorga facilidades. Las negociaciones sobre la investidura, no solo no avanzan sino que se complican mas de lo esperado y la desconfianza entre interlocutores es manifiesta, dado que Sánchez mantiene la postura de que los podemitas solo podrán ocupar puestos del rango comentado, decisión inaceptable para el orgulloso Señor de Galapagar.

   El enfrentamiento crece y tanto Iglesias como sus dirigentes insisten que lo suyo pasa por ocupar sillones en el Consejo De ministros, prebenda inaceptable por la cúpula socialista. Siendo el principal argumento por parte de los aspirantes el que por cada dos ciudadanos que votaron al PSOE, hubo uno que lo hizo a Podemos, con la cual y en base a su particular lógica, les corresponde ostentar la representación que les adjudicaron, es decir, de los 17 ministros, 5 deben pertenecer a Podemos. Propuesta inaceptable para el PSOE.

   Aparentemente, Pablo y Pedro, se necesitan de acuerdo con la distribución matemática. Con lo cual al líder podemita le correspondería la cuarta parte del pastel, una vicepresidencia y cinco ministros.  Claro que el mero hecho de imaginar al inventor de “Los Círculos”, con coleta incluida y pisando la moqueta del Consejo de Ministros, a más de uno se le helaría el alma. Semejante escenario resultaría crispante cuando menos…, si bien todos conocen la voracidad dialéctica, capacidad y oratoria efectiva del personaje, moviéndose como un profesional en los medios televisivos y otros foros…

   Superar dos meses la investidura resulta esperpéntico pero aún así, todo indica que el plazo quizá se demore algo más, que de no solucionarse en breve, obligaría a la repetición de las elecciones generales con los problemas que ello implicaría en múltiples aspectos, o bien contar con  los votos de Ciudadanos, con lo cual el PSOE dispondría de 180 diputados mas el apoyo de poderosas instituciones empresariales y sociales lo que supondría un giro hacia la socialdemocracia europea.

   Si así fuese, Albert Rivera gozaría con el forcejeo  y la consiguiente factura que le pasaría al PSOE, y muy posiblemente, Pablo Casado quedaría a la espera, tratando de defender dignamente el Centro Derecha con dificultades. La última duda, caso de pactar, sería el calibrar las relaciones entre el PSOE y Ciudadanos….

   En otro orden, cuatro años de presunta paz y prosperidad supondrían para nuestro país, posiblemente, la mejora en múltiples aspectos que a la postre es lo que están aspirando muchos millones de españoles, hartos de soportar tanta irresponsabilidad originada por un colectivo de partidos y políticos incapaces de terminar con tanto despropósito e implantar la cordura necesaria.

   No obstante, por el momento, la postura mayoritaria de Ciudadanos se centra en una rotunda reivindicación de su independencia  como partido liberal, dejando meridianamente claro que ni el Ibex, ni la patronal ni los bancos le harán cambiar de opinión en lo que respecta a la investidura de Pedro Sánchez. De mantener esta posición y celebrarse unas segundas elecciones generales, la formación Albert Rivera daría un paso muy importante en cuanto a número de sufragios obtenidos se refiere….¡¡Tiempo al tiempo!!

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