Podemos, todo un cúmulo de insolvencias y despropósitos

   A estas alturas y transcurridos más de 5 años, ya nadie o muy pocos recuerdan aquellas soflamas con las que nos obsequiaba un tal Pablo Iglesias, todo un “salvapatrias” con voluntad de político, quien con su pobre aliño indumentario y ridícula coleta, se propuso y creó un movimiento al que bautizó con el nombre de Podemos, utilizando como estrategia la calle para tratar de vendernos su argumentario con posterioridad al inicio de la crisis. Formación política que con el tiempo y transcurrido un quinquenio,  motivado por su desastrosa gestión y posteriores desastres electorales , tal como pronosticamos algunos ha pasado a convertirse en un partido testimonial tras perder 900.000 votos y 68 diputados autonómicos. 

   ¿En que quedaron aquellas reuniones llamadas “círculos” en las que se debatía todo democráticamente? Los acuerdos se tomaban alzando sus puñitos y todos alegres y contentos respiraba unión, democracia y libertad? Los acuerdos se tomaban alzando sus puñitos  y todos alegres y contentos. Siendo sus propios dirigentes los que terminaron cargándose sus desdichadas asambleas, dado que ni ellos mismos creían en su cuestionable eficacia. 

   El severo y merecido correctivo recibido por Podemos tras las últimas elecciones no solo obedece a su profunda división interna, sino a lo total  insolvencia de sus dirigentes donde ejercieron responsabilidades de gobierno a nivel municipal y autonómico, sin olvidar sus permanentes enfrentamientos internos y fragmentación entre sus candidaturas derivando en un clima insoportable. La ruptura de Errejon con el partido supuso un suma y sigue en los errores de Iglesias tratándose de un excelente candidato. De ahí, entre otras razones el haberse ganado el título de “gran perdedor” en los recientes comicios.

   La actitud y comportamiento de su líder, poco a poco, han ido arrastrando a la formación a una total irrelevancia derivando hacia su paulatina y posible desaparición.  La obsesión de Iglesias  por ignorar totalmente los resultados del pasado domingo no son suficientes para conservar se escaso crédito político, confiando en que con sus 42 diputados actuales sean suficientes para convencer a Pedro Sánchez. 

   Entre los recientes despropósitos cometidos por el líder podemita cabe destacar el abandono del teatro Goya, lugar donde Unidas Podemos tenía previsto realizar el seguimiento de la noche electoral, sin dirigir ni una sola palabra a los medios para comentar los resultados y contestar a sus lógica preguntas. Tal desplante supuso una inesperada falta de educación muy criticada y con toda la razón, comportamiento “marca de la casa”.

   Obviamente, Iglesias no contempla una posible dimisión ni de lejos. Dilatará los tiempos a la espera de que el PSOE le proporciones el necesitado oxígeno que quizá no llegue…Al parecer su plan pasa por convocar a los líderes y candidatos autonómicos a un Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano de dirección  para llegar a la cita con algo tangible que frene la dudas abiertas sobre su liderazgo….Tiempo al tiempo.

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