Abanca presenta la obra del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín

La Sede Afundación de Santiago de Compostela trae la exposición «Oswaldo Guayasamín 1919-1999. Dos series. Dos aniversarios», una oportunidad única para conocer el universo del artista ecuatoriano, uno de los máximos representantes de las vanguardias de principios del siglo XX, especialmente cubismo y expresionismo. Visítala a partir del 10 de abril y hasta el 23 de junio en nuestro edificio de la Rúa do Vilar.

La exposición conmemora el centenario del nacimiento del pintor Oswaldo Guayasamín (Quito, 1919) y al mismo tiempo el vigésimo aniversario de su fallecimiento (Baltimore, 1999), además de ser el Año Internacional de las Lenguas Indígenas. Por todo ello, se hace propicia esta muestra que devuelve a la actualidad la increíble obra pictórica del artista.

En colaboración con el Museo de Artes do Gravado á Estampa Dixital de Ribeira, presentamos dos series de grabados: «De Orbe Novo Decades» y «Emociones». La primera fue concebida para ilustrar una edición facsimilar del libro de nombre homónimo de Pedro Mártir de Anglería, publicado originalmente en 1516. Si el relato del humanista italiano inspiró las 57 ilustraciones del maestro ecuatoriano, efectuadas en los años ochenta del pasado siglo, esas mismas litografías y aguafuertes, que se refieren a las visiones mutuas entre dos mundos que tuvieron lugar a partir de 1492, nos han sugerido una nueva mirada desde los textos históricos, literarios o periodísticos. Por otro lado, la serie «Emociones», denominada así por la propia Fundación Museo das Artes, a través de 20 litografías realizadas en España por el pintor quiteño, nos acerca al mundo de los sentimientos, otra de sus principales preocupaciones pictóricas, donde, a decir del propio Guayasamín, «puse allí toda mi alma y reflejé los temas más eternos».

Comisariado y textos: Pilar Cagiao, profesora de Hª de América. Universidade de Santiago de Compostela

Diseño de la exposición: José Luis Rey

«(…) he conocido a un joven pintor ecuatoriano, de gran futuro, a mi juicio. Oswaldo Guayasamín (…) en lo que él quiere pintar, aunque con influencias fatales, he visto lo indígena (…) porque lo siente con amor sencillo, profundo, invariable (…)» Juan Ramón Jiménez.

«(…) uno de los últimos cruzados del imaginismo: su corazón es nutricio y figurativo, está lleno de criaturas, de dolores terrestres, de personas agobiadas, de tortura y de signos. Es un creador del hombre más espacioso, de las figuras de la vida, de la imaginación histórica». Pablo Neruda.

«Guayasamín es un pintor telúrico y solar (…), yo veo a Oswaldo Guayasamín parado, firmes sus pies sobre la tierra y admirativo bajo el sol, recibiendo todas las substancias que da la selva emborrachada por el calor solar, en el trópico; y la vaharada del llano, en la sierra, azotado también por el sol. Y los ojos bien abiertos, preguntando en actitud devoradora. Pregunta a la tierra engendradora de vidas y de muertes; pregunta a los hombres, pacientes de dolor o extáticos de júbilo». Benjamín Carrión.

«He pintado como si gritara desesperadamente, y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación, la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir. Con la esperanza de llegar un día a construir un mundo en el que las culturas trabajadas por los pueblos ―como el alfarero hace su cántaro―, sean cuidadas como el campesino cuida con amor la tierra y su semilla». OswaldoGuayasamín.

«Hay sentimientos comunes a todos los hombres como el odio, el amor, la ternura, las aspiraciones, las creencias religiosas, aunque cada grupo humano tenga distintas maneras de expresar estas cosas profundas. En mis cuadros quiero referirme a estas pasiones totales del hombre. Pinto procesos de expresión de la figura que van desde momentos de timidez hasta los de furia, sin interesarme si son hombres o mujeres; ni el sexo ni otros atributos me interesan, sino el gesto que denota el sentimiento que es universal». Oswaldo Guayasamín.

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