Voluntariado: pilar básico


Los voluntarios, como se les conocía tradicionalmente y ahora como agentes, son elementos esenciales de la identidad para desarrollar la acción socia de Cáritas, que implica realizar un servicio desinteresado, libre, gratuito y responsable en beneficio de la comunidad. Una labor en la que la persona es el centro de su actuación, sobre todo con aquellas que viven en situación de pobreza o exclusión social.

Los voluntarios son el principal activo, la columna vertebral que tiene la institución que da gratis lo que recibe gratis: el amor. El voluntariado es un pilar básico e insustituible en la acción de Cáritas y representan más de 90 por ciento de las personas que colaboran en los distintos niveles de la organización.

En un documento reciente se insiste en que “ser voluntario de Cáritas es una gracia, un don, un regalo, una profunda suerte. Es una suerte tener los ojos abiertos para ver el sufrimiento de los pobres, oídos atentos para escuchar su clamor y corazón sensible para conmovernos”. Se dice en el escrito en que la fuente y el sentido del nuestro servicio está en la configuración y que los más importante que se puede ofrecer a los pobres es la vida hecha don y apuesta por el servicio.

Los voluntarios son esas personas que están dispuestas a servir gratuitamente y de forma organizada a los demás. Se trata, por lo tanto, de un servicio fraterno a cambio de nada. 

El voluntariado y su formación permanente fue el eje central de la jornada celebrada en Santiago y en la que participaron más de tres centenares de personas y en la que el presidente de Cáritas Español, Manuel Bretón Romero, recordó que el trabajo que se hace en Cáritas está relacionado la persona como centro, el amor como motor, la realidad como marco, y la Iglesia como signo.

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