La Marea sinuosa

EN LA vida política de esta Galicia estable, además de los políticos que dejan sus partidos seducidos por el vecino, que comentaré otro día, la actualidad pasa por la trayectoria sinuosa de En Marea.

Al hablar de esta formación muchos gallegos se pierden. Tienen dificultades para entender su complejo organigrama: partido instrumental, confluencias y corrientes –¿a quién llamar en caso de necesidad?–, el peso de las macas municipales, cuál es el modelo de sociedad que quieren para Galicia…

Pero en medio del desconcierto, los gallegos tienen dos certezas sobre En Marea. Una es que un cúmulo de intereses personales mantuvieron a la formación en crisis permanente y ahora está dividida entre partidarios de la lista única con marchamo galaico y los que se decantan por reeditar la coalición con Podemos. Se supone que saben que la división no vende y que sus aliados en Madrid «pasan de Galicia». Pero allá ellos.

La segunda certeza ciudadana será un estigma para esta formación. Cuatro de sus cinco diputados en el Congreso votaron a favor de unos presupuestos lesivos para Galicia siguiendo el dictamen de Podemos. Dicho de otra forma, votaron como «escravos que votan ao amo, ao que manda, aos de sempre». Son palabras que el diputado Fernán Bello escribía en 2016 sobre este «pobo alienado e ignorante», que ahora puede aplicar a los cuatro votantes. Es verdad que los Presupuestos fueron tumbados por los independentistas, pero si el apoyo de En Marea fuera determinante, que conste en acta que a estos diputados no les importaría perjudicar a Galicia.

Sensu contrario, hay que resaltar que Alexandra Fernández dio una lección de dignidad y coherencia en esa misma votación presupuestaria. Dignidad, dijo la diputada, «con la gente que nos votó, la ciudadanía de Galicia…, no la de Madrid que representa Podemos». Votar a favor de esas cuentas perjudiciales para el pueblo gallego, señaló, «significaba dejar atrás los principios por los que apostamos para defender Galicia». Chapeau!

Y coherencia como militante. Si el partido aprueba por la mañana que los cinco diputados deben votar contra los presupuestos, es inadmisible que cuatro de ellos cambien el voto por la tarde. La actitud de esta diputada dignifica a su partido y a la política.

Dicho todo esto, sería bueno para la democracia que En Marea resolviera sus dudas y problemas y que tengan claro que un partido que se define como gallego no puede votar en contra de los intereses de Galicia. Nunca máis.

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