Rajoy comparece ante los soberanistas catalanes juzgados

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Mariano Rajoy prestó declaración en el Tribunal Supremo frente a doce lideres catalanes independentistas sobre los que caen las acusaciones de sedicion, rebelión, desobediencia y malversación de fondos públicos.

Durante más de una hora, el que fuera presidente del Gobierno durante aquella etapa aseguró que los miembros de la Generalitat “eran plenamente conscientes desde el primer día” de que no iba a autorizar un referéndum, porque “ningún presidente del Gobierno de ningún país” puede aceptar que “alguien quiera liquidar la legalidad”, y cargó contra la “situación de excepcionalidad” y los “acosos” que, según dijo, se vivieron durante el procés. Y es que, en relación con el relato de violencia que pone sobre la mesa la Fiscalía para calificar los hechos de rebelión, Rajoy fue mucho más moderado que la que fuera su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

La comparecencia como testigo del exlíder del Ejecutivo, solicitada en exclusiva por la actuación popular –encarnada por Vox–, se ha producido a pocas semanas de que arranque la campaña electoral para las elecciones del próximo 28 de abril y en plena pugna entre el PP y la formación de extrema derecha por autodefinirse como máximos garantes de la unidad de España. Las riendas del interrogatorio por parte de la acusación popular las agarró con fuerza el abogado Javier Ortega-Smith, secretario general de una formación que ha tildado abiertamente al Partido Popular de “derechita cobarde”. Sin embargo, el letrado prefirió no salirse en ningún momento de los límites que antes de arrancar la jornada marcó con claridad el presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena: “Estamos interrogando a testigos, y nuestro sistema no reconoce al testigo opinante. (…) El testigo sólo debe respondersobre todo aquello que él percibió”.

A pesar de que la sede del Tribunal Supremo se encuentra a escasos 300 metros de la sede del PP en la calle Génova, el expresidente del Gobierno afrontó su comparecencia como testigo en solitario. La nueva dirección de la formación conservadora, que en la actualidad defiende en su pugna con Vox la aplicación en Cataluña de un artículo 155 mucho más severo y duradero que el que se aplicó en 2017, ha preferido no acompañar al exlíder del Ejecutivo hasta la puerta del alto tribunal, donde Rajoy compareció durante más de una hora.

En su intervención, el expresidente afirmó, a respuestas de la acusación popular, que hubo conversaciones con miembros de la Generalitat, porque “es algo usual en política”. Pero repitió por activa y por pasiva que “desde el primer momento” dejó “claras las reglas del juego”: “Es el pueblo español el que decide lo que es España y no los representantes de una comunidad autónoma, el Gobierno de España o un comité restringido o no restringido”.

El que fuera líder del Ejecutivo insistió en varias ocasiones en que los dirigentes independentistas “eran plenamente conscientes” de que “en ningún caso el presidente del Gobierno iba a saltarse la Constitución liquidando la soberanía nacional”. Y defendió, como hizo durante la mañana la que fuera su número dos, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el resorte que el Ejecutivo consideró “más operativo a los efectos que nos ocupaban”.

La suspensión de la autonomía, explicó Rajoy, se llevó a cabo ante la “situación de excepcionalidad” que se estaba viviendo en Cataluña. “Es excepcional que se concentren miles de personas ante la Conselleria de Economia, donde unos funcionarios cumplían decisiones ordenadas por los jueces. Es excepcional el asedio al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, donde una alta autoridad catalana hizo con un megáfono planteamientos que no me parecen normales. Tampoco me parecen normales las situaciones de acoso a guardias civiles, policías u alcaldes”, aseveró.

Sin embargo, el expresidente evitó en todo momento utilizar la palabra “violencia”. No la pronunció ni cuando le preguntaron al respecto las acusaciones ni cuando le cuestionaron por ello las defensas. “He visto lo que sudeció ante el TSJC, en hoteles de policías nacionales… Esta era una situación anormal impropia de una democracia avanzada”, se limitó a decir Rajoy. Al ser preguntado por las imágenes de heridos durante el 1-O, el expresidente señaló: “Las lamento muchísimo. No me gustan. Pero ni estas ni otras. Y creo que la obligación que tenemos los dirigentes políticos es trabajar para que no se produzcan imágenes así”.

A pesar de esta “situación excepcional”, el expresidente del Gobierno defendió que no se aplicase el artículo 116 de la Ley Fundamental, que regula los estados de alarma, excepción y sitio, porque esto habría “afectado a derechos individuales de las personas”. Y explicó, como ya hizo Sáenz de Santamaría, cuáles fueron las “cuatro premisas” a las que prestaron atención a la hora de aplicar el 155. Porque una parte importante de las respuestas del exjefe del Ejecutivo fueron calcadas a las que dio la exvicepresidenta durante su declaración ante el tribunal.

 




 

 

 

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