El popular Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta de Andalucía

 

El popular Juan Manuel Moreno Bonilla se convirtió este miércoles tarde en el primer presidente de la Junta de Andalucía en casi 37 años que no procede del PSOE, gracias al apoyo de los 59 diputados que suman su propia formación, Ciudadanos y Vox, la otra gran novedad de la XI legislatura andaluza.

El debate de investidura que ha dejado ver, por un lado, que el nuevo jefe del ejecutivo tendrá enfrente a una dura oposición que no piensa dejarle ni cien días de cortesía, y que ayer mismo ya le atacó por formar un gobierno con «los herederos del franquismo». Y por otro, que sus socios de gobierno tampoco le darán tregua, porque como dijo el portavoz de la ultraderecha, Francisco Serrano, no piensan renunciar a sus planteamientos para derogar leyes ideológicas como la de memoria histórica o contra la violencia de género.

Cerca de las 18:00 horas, y tras ser elegido en primera votación con 59 votos a favor y 50 en contra, Moreno Bonilla abandonó el hemiciclo del Parlamento regional entre gritos de «presidente, presidente» y «Juanma, guapo», lágrimas de algunos militantes y palmas de otros, y un enjambre de cámaras al que deberá empezar a acostumbrarse. A trompicones, quiso tender la mano a la ya expresidenta, la socialista Susana Díaz, para iniciar una legislatura de «diálogo de verdad», asegurando que «será receptivo a cualquier propuesta que sea buena para Andalucía».

Una vez su elección sea publicada en el Boletín Oficial y comunicada al Jefe del Estado, tomará posesión este viernes como nuevo presidente autonómico en una ceremonia que se prevé multitudinaria y a la que asistirán la nueva y la antigua cúpula del PP: Pablo Casado, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría.

Concentraciones feministas en el debate de investidura de Andalucía

La primera jornada del debate de investidura estuvo marcada por la concentración convocada por colectivos feministas para protestar por las políticas de Vox, que reunió a varios millares de personas – 2.000 según la cifra oficial, 10.000 según las convocantes – por la mañana ante el Parlamento andaluz y por la tarde en la Plaza Nueva de Sevilla, a la que acudieron unas 3.000. Las manifestaciones se extendieron a todas las capitales andaluzas y a otras ciudades españolas, siendo una de las más concurridas la de la Puerta del Sol de Madrid.

PP, Ciudadanos y Vox calificaron las protestas de «escrache» y lamentaron el apoyo del PSOE a las mismas. El futuro presidente, Juanma Bonilla, indicó que «no era el momento». Para el portavoz de Vox, Francisco Serrano, «no se puede permitir que haya una kale borroka en la puerta del Parlamento». Para el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, «el escrache organizado por el PSOE es la viva imagen de su podemización». La dirigente socialista, Susana Díaz, aseguró compartir los motivos para manifestarse. «No se puede dar ni un paso atrás en la defensa de las mujeres», dijo. La portavoz de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, se comprometió a ser «la voz de la movilización que hoy está en la calle», que consideró «legítima».

LA RAZÓN destaca que la Junta organizó el escrache, con llamadas a la movilización, facilidades para asistir a la misma y la fleta de autobuses, y subraya que Susana Díaz destinó tres millones a «potenciar el asociacionismo de mujeres». ABC resalta que «dirigentes del PSOE-A acuden al escrache contra el cambio». Según EL MUNDO, «el PSOE se apropia de las movilizaciones».

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