La participación

Uno de los intelectuales más agudos de este tiempo, Charles Taylor, nos advierte contra uno de los peligros que gravita sobre la saludable cultura política de la participación, sea en el entramado político o en el ámbito comunitario. En su opinión, cuando disminuye la participación, cuando se extinguen las instituciones intermedias, las asociaciones que canalizan esta relevante propiedad de la vida democrática, el ciudadano  se queda solo ante el vasto Estado burocrático y se siente, con toda  razón, impotente.

Entonces, suele atrincherarse en la placidez del anonimato y cede ordinariamente su representación a los autodenominados especialistas de los asuntos comunes contribuyendo sobremanera a ese despotismo blando tan del gusto de los actuales dirigentes. No hay más que observar la realidad para constatar esta característica del tiempo presente.

 

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