Los mayores, a la escuela

Hace pocos días la Guardia Civil detenía a dos individuos que entraron a robar en una plantación de marihuana en la parroquia de Corvillón de Cambados tras la denuncia del dueño de la finca, que también fue detenido. En ambos casos por un delito de tráfico de drogas.

Al leer en los periódicos el relato de este suceso nada ejemplar, que no es habitual pero tampoco extraño en Galicia, me acordé del caso más edificante protagonizado por una vecina de San Sadurniño que, experimentando con semillas para cosechar nuevas especies, decía sorprendida “naceume marihuana na horta”. El hecho generó bromas entre el vecindario y Maruxa Bouza, que así se llama la protagonista, y su amiga Carmiña Couce grabaron un vídeo que se hizo viral en la red.

La aparición de “cannabis sativa” es la anécdota. Lo relevante de esta noticia, que relataba Carmela López en La Voz de Galicia en marzo del año pasado, es que las dos señoras septenarias, habían participado en un programa de formación de la Red de Centros para la Modernización y la Inclusión Tecnológica –Red CEMIT–, una iniciativa de la Xunta que busca salvar la brecha digital impartiendo conocimientos en las tecnologías de la información y comunicación para alcanzar la convergencia tecnológica con Europa en el horizonte de 2020.

La Red CEMIT cuenta con la colaboración de 92 ayuntamientos que programan actividades formativas en el campo de la alfabetización digital y el emprendimiento –y en otras materias– en los que participaron estas dos señoras que, gracias a los conocimientos adquiridos, supieron innovar, experimentar con nuevas semillas, buscar en Internet la identificación de la planta “intrusa”, grabar un vídeo dando cuenta del hecho y colocarlo en la red.

En Galicia hay cientos de ofertas formativas públicas y privadas para complementar la formación de adultos que empezaron este mes. Son las “universidades paralelas” que ofrecen a los mayores de cincuenta y a los jubilados la oportunidad de satisfacer la “libido sciendi”, el ansia de aumentar conocimientos que son el arma necesaria para, en palabras de Neil Postman, sobrevivir en un mundo lleno de dificultades e incertidumbres.

De esta forma, los programas sénior contribuyen también a que las personas mayores se mantengan activas, sigan teniendo curiosidad por el mundo y por las cosas y creen un enriquecedor haz de relaciones con otras personas de afanes e intereses comunes. Esto se llama añadir vida a los años.

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