Las Letras ganan terreno

 

A modo de chascarrillo gracioso corría tiempo atrás el dicho de que “el que vale, vale; y el que no, para Letras”. Pero los tiempos en esto también están cambiando, porque cada vez van siendo más los estudiantes sobresalientes que eligen carreras de Humanidades como primera y única opción, al igual que sucede con los muchachos de bachillerato que son admitidos en los institutos llamados de excelencia con un expediente en Letras muy por encima de otras disciplinas académicas.

Algunos de estos mismos chicos explican sus experiencias de cómo ciertos padres, amigos e incluso profesores consideran que es una pérdida de tiempo que se estudie filosofía, literatura, antropología… Y ya no hablemos de otras opciones como filología clásica o ciencias de la antigüedad. Pudiendo hacer -añaden-ingenierías o Medicina.

En esta creencia han venido jugando muchos factores. Desde el reconocimiento social superior hacia disciplinas técnicas y sanitarias hasta la inquietud de los progenitores por que sus hijos estén bien situados el día de mañana, con trabajos seguros y bien remunerados.

No obstante, cada vez más estudiantes desafían la opción de la seguridad, la empleabilidad o el prestigio y eligen aquello que más les gusta. La crisis ha cuestionado la garantía en el empleo de algunas carreras como Arquitectura e ingenierías como Caminos, y eso ha dado más libertad a los jóvenes para escoger lo que desean.

Según opinión de expertos, los chicos de 18 años se plantean su proyecto de vida de forma distinta a generaciones anteriores en que los estudios universitarios marcaban el futuro. Ahora -añaden- estudiarán más años, cursarán distintas especialidades, se profesionalizarán con máster, cambiarán de trabajos, de países… Y es que, en efecto, resulta impensable que personas que previsiblemente se acerquen a los cien años de vida vayan a trabajar sólo en aquello que estudiaron en su primera juventud.  

Así, según datos que ofrece la Autónoma de Barcelona, este curso se han matriculado en dicho centro, en el grado de Ciencias de la Antigüedad (lo que antes venía a ser Clásicas) sesenta y dos alumnos, cuando en los últimos años la media era de veinte estudiantes. De los diecinueve grados de Humanidades que imparte, en nueve de ellos hay alumnos con una nota de selectividad superior a 13; en cuatro titulaciones, superior al 12, y en los seis restantes hay quienes pasaron del  11.

También la Universidad de Barcelona (UB) ha observado este año un repunte de notas excelentes en este área de conocimiento. Treinta alumnos con notas superiores a 13 cursarán carreras como estudios literarios, clásicas, filologías… Es el grupo más numeroso en los últimos años. Ciertamente, los jóvenes excelentes que estudiarán grados técnicos o de ciencias son aún más.

En Galicia se observa una tendencia similar; reparto más variado de lo que podrían ser considerados como alumnos brillantes. Hay, por ejemplo, en nuestra comunidad hasta diecinueve grados en los que el décimo solicitante tiene un expediente de primerísimo nivel: jóvenes que no han bajado del 9,5. Y el primer grado en la lista de deseos ya no es Medicina.

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