La oportunidad del PSOE

 

Sobre la mesa hay una moción de censura del PSOE a Mariano Rajoy, que éste rechaza y que a Ciudadanos le quema. El PSOE ofrece a Ciudadanos elecciones en unos meses si apoya su moción y ahora la formación de Albert Rivera debe mover ficha, ya que en principio es lo que dice que quiere: no apoyar más a Rajoy y que se pongan las urnas. Por su parte, Mariano Rajoy confía en superar la moción de censura y convocar elecciones anticipadas, pero cuanto más tarde mejor; por ejemplo en marzo de 2019 o incluso este otoño si la situación se complica más. Le interesa esa hoja de ruta para que la gente se olvide un poco de asociar PP y Gürtel y también para ganar tiempo con su posible problema personal con los sobres de Bárcenas. Una prescripción a tiempo siempre es más segura que una posible sentencia.
Los riesgos son ahora para Rivera, porque aunque no quiera apoyar al PSOE, si Pedro Sánchez es capaz de aislar al PP y Ciudadanos se queda solo con Rajoy, Sánchez podría ser no solo Presidente sino que le habría quitado la careta a Rivera. Para que todo cambie a su favor, al PSOE le bastará con recuperar la centralidad desde el sentido común. Sus compañeros de viaje, donde hay buenas y supuestas malas compañías, tampoco tienen mejor alternativa que el PSOE.

Si, además, Pedro Sánchez es inteligente e implica a Felipe González como comisionado para el diálogo con el independentismo no solo se quita de encima el lío catalán a corto plazo, sino que puede encontrar una vía de solución, con la ventaja de que a Felipe no le van a toser ni los del PP ni los independentistas. Y menos aún los de Ciudadanos, que están jaleados por los nuevos amigos del ex presidente. La baza política de Felipe González -hasta ahora solo mediática- sería letal para el tacticismo del PP y Ciudadanos, y el independentismo lo llevaría crudo con la dialéctica de González, partidario de liberar a los presos y a la vez de resituar a los independentistas, hasta ponerlos en su sitio.

A propósito del debate territorial hay algo que está descrito en la filosofía hegeliana: tesis, antítesis y síntesis. España va camino del proceso de síntesis en el mapa autonómico y el que encuentre la fórmula será el estadista ganador. Felipe González tiene tres grandes ventajas: es una persona querida en Barcelona, capaz de llenar el Palau Sant Jordi; supo torear durante años y años a Jordi Pujol, todo un master, y -dicho con todo el respeto- está a años luz de los políticos actuales, en general de un nivel más bajo a uno y otro lado del nacionalismo.

Frente a estas hipótesis optimistas para el líder de la Oposición, también hay quien cree que la moción de censura le viene mal a Sánchez, que la tiene que hacer porque no le queda otro remedio, pero no porque le pueda sacar rédito. Incluso en ese caso, el que tiene la patata caliente es Ciudadanos, ya que no apoyar en este momento la censura a Rajoy resulta cantoso. Mucha gente podría preguntarse qué es lo que tiene que pasar para que no pase nada con Rajoy.

A Ciudadanos no le gusta mojarse pero ante esta tesitura debe hacerlo: o salva a Rajoy o pacta con Sánchez, con quien siempre le queda la baza de hacerle oposición, apretarle las tuercas con Cataluña y cosas por el estilo, para ir tirando y disfrutar de las ventajas de no haber gobernado nunca ni implicarse demasiado.

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