Enésima, tardía, pretendida e inútil remodelación del Partido Popular

   Todo parece indicar que la política española podrá experimentar un giro importante en las próximas elecciones de cumplirse los augurios demoscópicos de Sigma Dos. Concretamente, Ciudadanos crece exponencialmente aunque solo sea a nivel de encuestas. En aras de la verdad, dicha subida no obedece en exclusiva al esfuerzo y cualificación de sus dirigentes, sino a lo rematadamente mal que lo están haciendo sus competidores, comenzando por un PP carcomido y víctima de su corrupción hasta las trancas. Podemos, con su inane líder Iglesias, vendedor de humo y ruinosas ocurrencias, y en  medio,  un PSOE irreconciliable internamente por culpa del desnortado e indeciso Pedro Sánchez que ni el mismo sabe como y hacia donde debe dirigirse.

   Lo que resulta palmario, admitiendo que se trata de una encuesta, es que un 70,7% valoran la situación de nuestra política actual como mala o muy mala. En cuanto al imaginario y presunto “sorpasso” de Podemos por la izquierda, siempre fue considerado como una extravagancia más del iluminado Iglesias, producto de su ambición para quedarse en simple amago. Esperemos que su próxima paternidad le ayude a reflexionar con mayor criterio.

   Moviéndonos dentro de lo posible y siempre a nivel sondeos, sería Ciudadanos quien dirigido por Albert Rivera con el apoyo de sus cuadros, comenzando por la eficaz y valiosa Inés Arrimadas, quien daría al traste con la hegemonía del centro derecha, representado históricamente por un PP muy deteriorado y no solo por su sempiterna corrupción marca de la casa, sino por la ausencia de liderazgo de la oposición representada por el partido socialista incapaz de recuperarse con su secretario general a la cabeza que flota pero todavía no aprendió a nadar. Si es cierto que se muestra mas moderado en sus apariciones públicas en cuanto al tono de voz, aunque el haber corregido tal defecto no es suficiente para ejercer una oposición con opciones de Gobierno.

   Nadie cuestiona que la gestión de Rajoy ha sido sumamente compleja en estos últimos seis años, comenzando por hacer frente a una tremenda crisis económica no del todo resuelta y con secuelas. Posteriormente, el verse obligado a la intervención de una comunidad autónoma como la catalana mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución tampoco es halagüeño,  si bien, lo que realmente ha erosionado y lastra  su carrera política, han sido los numerosos casos de corrupción ya citados, unido a una dejación permanente de múltiples problemas sin resolver, siguiendo el conocido mantra del eterno asesor Pedro Arriola, consistente en que “el tiempo lo soluciona todo” y que tanto gusta a Don Mariano.

   En política, las encuestas son un elemento perverso para el que obtiene un mal resultado (PP), y todo un canto a la esperanza para el ganador (Ciudadanos). Toda vez que de celebrarse los comicios en estos momentos, la formación de Albert Rivera se situaría como preferido de los españoles, superando al Popular, en 3,3 puntos. Ante tan adverso panorama y a un año para la celebración de elecciones municipales y autonómicas, el Partido Popular ya se ha propuesto preparar y mentalizar a sus cargos para mantenerse en “campaña permanente”.

   Su catástrofe en efecto requiere un minucioso proceso de recuperación, con nuevos proyectos, nuevos candidatos, mas imaginación y distinto enfoque, de ahí la urgencia para designar a los cabezas de lista en las capitales. El plan de recuperación está trazado aunque ahora, con el empuje de Ciudadanos todo se vuelve más complicado. La Vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levi, ha sido la encargada de elaborar con su equipo una batería de cursos para la formación de candidatos. Ya no es suficiente mejorar en oratoria efectiva y no descuidar la comunicación, materias en las que muchos de ellos deben mejorar sensiblemente. Se impone un riguroso proceso de selección interna para retirar a varios de sus dirigentes demostradamente negativos e ineficaces. Efectuar nombramientos exclusivamente basándose en la “amigocracia” y confianza es un craso error a erradicar.

    En parte, este tipo de formación que tan novedoso le parece a la dirección del PP, es un instrumento caduco que pide a gritos ser renovado a fondo. Su desastrosa situación  está demandando mayor eficacia. Predicar a estas alturas que conversar con los ciudadanos es importante es ridículo en la era de la comunicación y volver a retomar la “pedagogía” más de los mismo. Los ministros deben salir de sus despachos, dar la cara e incrementar sus apariciones en los medios. Alegar que un Gobierno debe responder con eficacia y eficiencia es de primero de bachillerato. Este es el precio que deberán pagar por la incomprensible abandono en que han vivido sumidos muchos altos cargos del Gobierno totalmente desconocidos por miles de ciudadanos, incluidos algunos ministros.

   Para concluir, en lo que se refiere directamente al futuro de Rajoy, matizar que solo a él le compete. No hace mucho, era el propio Jefe del Ejecutivo quien en momentos apropiados, aprovechaba para postularse con vista a una tercera legislatura apoyándose en su perfecto estados de salud y otras virtudes. Actualmente ya tiene abandonada su autoventa, tanto es así que  hasta Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (Ciudadanos) apuestan porque en las próximas generales, anticipadas o no, descartan a Rajoy como rival…..¡¡Tiempo al tiempo!!

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