La charlotada catalana

¿Cabe en la cabeza ese disparate de una bicefalia de un presidente títere en el país y otro efectivo y ejecutivo gobernando desde el extranjero?

Debo confesar que soy uno de tantos españoles aburrido del melodrama catalán, hasta el extremo que ya siento cierta precaución de acercarme a él, salvo una temprana ración de prensa diaria, que cada vez más cuesta digerir por las ocurrencias de los secesionistas para burlar la ley y avanzar hacia sus objetivos. Y parece que en medio de este espectáculo los olvidamos: la independencia de aquella región española. Y cuando falsamente hablan ahora de diálogo no hay que perder la vista que es para obtener lo mismo, en una fase inicial: más dinero, menos Estado, más competencias, una independencia financiada por los demás españoles, pero por fases.

¿Cabe en la cabeza de alguien que el aspirante a presidente de un Lander alemán, que estuviera refugiado, no ya en Bélgica, sino, para ponerlo más difícil, fuera de la Unión Europea, requerido por la Justicia en Alemania, podría pretender ser elegido presidente, ora telemáticamente, ora in absentia formal, y que para ello tuviera que ser modificada la ley correspondiente de modo express?

¿Cabe en la cabeza ese disparate de una bicefalia de un presidente títere en el país y otro efectivo y ejecutivo gobernando desde el extranjero? Esto no es solamente una burla a la inmensa mayoría de los catalanes, sino a los propios partidarios de la secesión. La verdad es que los postulantes del fugado son imaginativos. Y hemos de prever que si esto falla ya se inventarán otra cosa. Sin la menor duda: Todo el proceso ha sido una demostración de creatividad, previsión y doble sentido: Según han ido las cosas, la proclamación de la República nunca fue tan cosa, y todos sus protagonistas, salvo los resistentes en Bélgica, son leales ciudadanos, enemigos de la vía unilateral y devotos fieles de la Constitución y el Estatut.

Y hablando de fieles, la cosa viene a complicarse, ahora que el abad de Montserrat ha introducido a la Moreneta en el asunto, el lado obviamente de los rebeldes. La verdad es que con tan excelsa aliada se refuerzan las pretensiones de los secesionistas, ahora protegidos por el manto excelso de la Madre del Señor. ¿Qué podemos oponer a eso? Téngase en cuenta que nuestro Santiago, Patrón de las Españas, es, en la corte celestial de menor rango que la Santísima Virgen. Ahí ganan.

Todo esto es en un torticero ejemplo del más ordinario fraude de Ley; es decir, irla ahormando como conviene para burlarla.

De todos modos, pase lo que pase en los días venideros, el proceso dejará intactas varias bombas de relojería. Una de ellas, entre las más graves, está el asunto de la milicia independistas en que ha parado una parte importante de los mossos d´esquadra. Las pruebas de su deslealtad a la Constitución que juraron o prometieron, su abandono del servicio el 1-O, su colaboración con los secesionistas y el incumplimiento de la orden judicial de cerrar los colegios, aparte de los enfrentamientos directos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, dibujan una realidad que, dejarse intacta acarreará graves efectos en el futuro. Y no se olvide que el 80 por ciento de su salario lo paga el Ministerio del Interior y que son 17.000 agentes.
Es fácil colegir que mientras los secesionistas urdieron un plan brillante, con todos los escenarios contemplados y todos los pasos previstos (desde el inteligente uso de las cargas policiales para mostrar la brutalidad represora del Estado a la huida de Puigdemont y parte de su gobierno), en tanto Rajoy dejó hacer y se limitó a ir de modo precipitado detrás de los acontecimientos, hasta la fecha.

Para mí, uno de los culpables del ridículo en que sigue quedando el Estado ha sido la inoperancia de los llamados servicios de inteligencia que no se enteraron, por lo que se ve, de nada, hasta que leyeron los periódicos.

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