La subida de algunos precios reduce el poder adquisitivo, según el Grupo Colmeiro

 

El presidente del Grupo Colmeiro y catedrático de Economía Aplicada de la USC, Luis Caramés Vieitez, considera que la subida de precios en el gas, peajes, otros combustibles y correos ponen en peligro la recuperación de la demanda interna. “El crudo se ha encarecido progresivamente, hasta unos precios que no se recuerdan desde 2015 y cuya moderación tanto empujó la recuperación”.

Caramés afirma que la autopista AP-9 también subirá los peajes, en el entorno del 4 por ciento. Aunque de momento no podrá hacerlo por imposición gubernamental y se contentará a la fuerza con un 1, 01, es decir, la actualización del IPC. “Cuando reciba el visto bueno, Audasa tratará de recuperar el coste de la inversión en obras de ampliación, en particular en Santiago y Rande.
Si tenemos en cuenta que Audasa es poco innovadora en tarifas en horas valle y en viajes de ida y vuelta, 2018 no trae buenas noticias en cuanto a los peajes”.

El riesgo de la inflación

El profesor de economía Javier Rodríguez Seijo advierte del peligro de regresar a un “escenario inflacionario dentro del área euro”. Para Seijo una economía con una tasa de inflación elevada de manera constante fue uno de los elementos que provocaron la crisis, “supuso una pérdida de competitividad que se acumuló, aumentó el déficit comercial que terminó por provocar el desequilibrio que estalló con la crisis, cuando ya no se pudo financiar más los déficits”.
Seijo advierte que “Sin disciplina presupuestaria y mercados competitivos no es posible contar con una economía sólida que sostenga los costes del estado de bienestar”.

En materia de energía el profesor Seijo se pregunta si los gallegos estamos haciendo bien los deberes en la apuesta por las energías renovables. “En la producción debería abrirse el marco a nuevos operadores: eólica, biomasa y solar y reconsiderar los impuestos a la generación de electricidad”.

Pero también añade que en cuanto a las políticas en materia energética sería conveniente dotarse “de una legislación sobre transición energética y fuentes renovables que defina un sistema equilibrado e incentive a toda la sociadad: industria, explotaciones y familias”.

Consecuencias para las familias

El economista Octavio del Campo tampoco es más optimista en su análisis. Reconoce que la subida del salario mínimo puede mitigar estas alzas pero recuerda que “para ello España debe crear 450.000 empleos y la economía crecer un 2,5%”.
Del Campo realiza un ejercicio práctico de interés:

“ Para una familia con salario de 1.500 euros y que el pago de sus recibos básicos le suponga el 30% del ingreso, si le aplicamos las subidas de precios anunciadas: luz 2,5% después de un 2017 donde el incremento interanual fue del 10%; gas el 6,2%; carburantes, el 1,39%; peajes 1,9%; transporte público 2%; más 0,55 euros en sellos; telefonía móvil con un incremento medio de 4 euros. Todo ello suma un pico de 70 euros a esa economía familiar, el pago de sus recibos básicos sube al 35% de su presupuesto”. La pérdida de poder adquisitivo es, para el economista, una evidencia.

Freno al crecimiento

La profesora de Organización de Empresas de la Facultad de Relaciones Laborales de la USC, María Bastida pone el acento en las consecuencias que estas alzas pueden tener en la contratación y para la consolidación del crecimiento: “ En un escenario en que dichos incrementos no se ven acompañados por una mejora de los ingresos familiares (sea vía salarial, pensiones o similar), resulta obvio que se producirá una contracción en la renta disponible, por pequeña que sea”. Y añade: “En este punto, podemos dar el salto al escenario más general. Menos dinero para consumir, o para destinar a la economía en general, supone un menor aceleramiento del sistema en relación con un escenario de menor contracción. La pérdida constante de poder adquisitivo puede traducirse así en una pérdida constante de oportunidades de apuntalar y reforzar un crecimiento sostenible y duradero”.

España compra un gas más caro que el resto de Europa

Por su parte Mercedes Bouzas, profesora de de la Facultad de Relaciones Laborales de la USC considera que en materia energética Espña tiene tareas pendientes. En su diagnóstico “Existe un problema en el método de fijación de los precios de mercado ya que lo fija la tecnología más cara”.
La profesora Bouzas añade que el alza de los precios en el mercado eléctrico son la consecuencia de una baja actividad hidraúlica y eólica, lo que ha hecho incrementar la participación del carbón y del gas. A esto hay que sumar como elemento negativo una “gran concentración en la generación (sólo 5 empresas) en el negocio de la comercialización”.
En cuanto al mercado del gas, la profesora Bouzas asegura que “las transacciones son marginales respecto a la demanda nacional, por debajo del 4%. En el caso de Galicia existe una limitación de conexión con el resto de España (el gaseoducto en Zamora está pendiente de construcción) y una alta dependencia de la planta regasificadora de Mugardos”
Mercedes Bouzas resalta que España “se nutre de fuentes de gas más caras que en el centro de Europa, donde el gas procede de Rusia y Noruega con precios sensiblemente más bajos.

Por último la profesora Bouzas recuerda que en materia de gasoleo “Hay un problema real de precios diferenciales en Galicia respecto al resto de España. Además de las peculiaridades de la distribución en Galicia, la situación viene derivada por la falta de un oleoducto entre Galicia y el resto de España, que deja una situación de competitividad muy limitada en la zona”.

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