Perdiendo altura

Ciudadanos va perdiendo la virginidad política de la que ha venido disfrutando hasta ahora un tanto gratuitamente. El varapalo que le ha dado el Tribunal de Cuentas echándole para atrás la contabilidad presentada correspondiente a los ejercicios 2014 y 2015 ha sido contundente. El partido de Rivera ha alegado que se trata de una “simple apreciación contable, puramente formal, no de fondo”.

Lo cierto es, sin embargo, que el pormenorizado informe del alto tribunal fiscalizador del sector público deja constancia de algo más que de cuestiones formales. Se trata de una serie de salvedades e irregularidades que mal se avienen con quien tanto alardea de cumplimientos y observancias. Y eso que no era el primer aviso que al respecto recibía.

Como comentábamos en artículo anterior, no ha estado muy afortunado Ciudadanos en su primer aterrizaje en la política real, luego de tantos años navegando en una nube de generalidades que no iban a ningún sitio, pero que se le toleraban. El escondite que ha practicado con la vencedora de las elecciones catalanas, Inés Arrimadas, sigue siendo un misterio inexplicado e inexplicable. Es como si hubiera entregado la cuchara a las primeras de cambio.

No sé si para tapar tal inacción, el desabrido Villegas ha vuelto a la carga con sus teimas de siempre: ahora, con la exigencia de la dimisión de la senadora del PP Pilar Barreiro, investigada en el caso Púnica. Y lo ha puesto como conditio sine qua non para dar eventual apoyo a los presupuestos generales que Rajoy y el Gobierno central se aprestan a negociar.

Manifiesta desproporción entre una y otra cosa por muy firmada que esté en el pacto de investidura. Y manifiesta inconsecuencia y sobreactuación. Porque resulta difícil de entender que cuando durante la campaña catalana las más visibles cabezas del partido no han exigido lo más mínimo para con presos, fugados e imputados por delitos infinitamente más graves, se pongan ahora finos con el caso de la veterana senadora popular, a la que no se le concede ni la tregua de esperar a que ésta declare el día 15 en el Supremo..

Y no cejarán en ello, al igual que con el ex presidente murciano Pedro Antonio Sánchez porque saben que esta es una baza muy suya, aunque, por cierto, cada vez vaya yendo a menos. En el PP están convencidos de que C´s “utilizará cualquier cosa” con tal de pesar en el tradicional caladero de votos popular.

Ya se sabe, por lo demás, que cuando del PP se trata, Ciudadanos no negocia. Exige desde el minuto uno y, si no se sale con la suya, se levanta de la mesa a las primeras de cambio si es que se llega a sentar. No es de extrañar que en Génova estén hasta las narices de Rivera, a pesar de las caras de supuesta concordia que exhibe cuando sale de Moncloa convocado por Rajoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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