La prensa:Cataluña vuelve a la normalidad

EL 155 ES UN ALIVIO FRENTE A UN “PROCÉS” TÓXICO

El mensaje del cesado presidente de la Generalitat dejó traslucir ambigüedades que tienen que aclararse. Ni al propio Puigdemont ni a nadie le puede caber duda de que el ex president ha sido cesado, junto con todo el Govern, y sus funciones asumidas por el Gobierno de la nación por el artículo 155 de la Constitución. La claridad de este punto debe poner fin a la lamentable percepción de la existencia de legitimidades y legalidades contrapuestas. Pero lo más importante de ayer es que las calles y la vida ciudadana estuvieron presididas por la normalidad, con un horizonte de convivencia en paz y sin desgarros. El 155, pese a la retórica independentista, no es una agresión a la sociedad catalana, sino un alivio frente a un procés tóxico en lo político, económico y cívico que ha generado hastío y miedo. Con su esperpéntico y tramposo proceder, el procés se ha derrotado a sí mismo ante todos.

EL PAÍS 16. Editorial

 

LAS ELECCIONES DEVOLVERÁN LA PALABRA A LOS CATALANES

La convocatoria de elecciones en Cataluña constituye un golpe de efecto de Rajoy que ha descolocado al independentismo. El objetivo del 155 es restaurar la legalidad en Cataluña. El hecho de que se haya fijado ya la fecha de las autonómicas permite al Estado llevar la iniciativa y fuerza al independentismo al dilema de presentarse a unos comicios sostenidos en una legalidad que dicen no reconocer. Es una maniobra arriesgada pero que habilita la vía para el regreso de Cataluña a la plena normalidad democrática. El sondeo que publica hoy EL MUNDO dibuja un mapa político donde el independentismo es castigado por su suicida huida hacia adelante. El partido más damnificado es el PDeCAT, mientras que ERC le triplicaría en votos. Esta debacle es la consecuencia del grave error de sus dirigentes de abandonar el tradicional pactismo del nacionalismo catalán. Lo relevante es que se abre una etapa que desembocará en unas elecciones que devolverán la palabra a los ciudadanos de Cataluña.

La usurpación no es una broma

La emisión en TV3 ayer de un mensaje grabado de Puigdemont, mientras era captado por una cadena tomando vinos en un bar pareció una parodia hilarante como broche a la gran astracanada del viernes. Con todo, no cabe restar gravedad al hecho de que Puigdemont saliera a la palestra para anunciar que no se da por destituido y arengar a quien quisiera escucharle a hacer “oposición democrática” al 155. La Justicia debe determinar si está cometiendo un delito de usurpación de funciones. Tampoco se puede pasar por alto que el ex president siga haciendo uso impune de la televisión autonómica, cuyos responsables han repetido sin cesar que no respetarán la legalidad. Es claro el contraste con la racionalidad con la que, por ejemplo, se han comportado los máximos mandos de los Mossos destituidos. El mayor Trapero pidió lealtad hacia su sustituto.

EL MUNDO 3. Editorial

 

HAY QUE DISEÑAR UNA ESTRATEGIA POLITICA PARA CATALUÑA

Es necesario que los no nacionalistas de Cataluña cuenten con un plan político novedoso, ilusionante y aglutinante. Un plan que vaya más allá del 21-D, que no puede acabar con el mantenimiento del statu quo del que se han servido los separatistas y del que podrían volver a servirse si renuevan mayoría parlamentaria. Y la clave reside en organizar políticamente una alternativa al nacionalismo, con una opción política multipartita que mande al nacionalismo a la oposición. El único lehendakari vasco no nacionalista fue un socialista apoyado por el PP. ¿Por qué no un Molt Honorable President no nacionalista en Cataluña con el apoyo de un bloque constitucionalista? Convendría ocuparse de una nueva estrategia política para Cataluña que permita al PP, al PSC y a Cs presentarse como protagonistas del futuro de esta autonomía y no como extraños a la espera de ser invitados por el nacionalismo

ABC 4. Editorial

 

EL 21-D PUEDE ROMPER EL ASFIXIANTE ABUSO NACIONALISTA

Puigdemont protagonizó ayer una comparecencia fantasmal para hacer un llamamiento a la “resistencia democrática” y, aunque no se presentó como presidente de la Generalitat -eso lo dejó para TV3-, estaba implícita en su aparición que no acataba la decisión de su cese fulminante. Su actitud es de una extrema gravedad, algo que en estos momentos sólo hay que entender como otra provocación inadmisible. El aislamiento de los ex dirigentes de la Generalitat es evidente y no sólo por lo que proclamaron, sino por cómo se fraguó este golpe con el uso desleal de las instituciones de autogobierno. Puigdemont no sólo ha perdido la razón política, sino que se enfrenta ahora ante la Justicia que ha querido burlar. Si la estrategia de Puigdemont y los suyos es llevar al límite al Estado y provocar la violencia y desacreditar a la sociedad española, comete un grave error: la democracia tiene el legítimo derecho a defenderse y la aplicación del 155 se está haciendo con un escrupuloso respeto a la Ley. Y, además, comete el error de no comprender que, ahora sí, hay una salida democrática a esta situación: el próximo 21 de diciembre habrá elecciones y será de su resultado de donde pueda plantearse una nueva situación política que rompa el asfixiante abuso nacionalista.

EL CONSTITUCIONALISMO TIENE UN RETO ANTE EL 21-D

En las elecciones autonómicas catalanas de 2012 y 2015, los partidos nacionalistas buscaban la hegemonía absoluta. No la han conseguido y, ahora más que nunca, está en peligro. El catalanismo político ha sido devorado por sus hijos, pero el independentismo no supera el 50% de los votos. Tras la experiencia del proceso, la herida abierta en Cataluña y el ataque frontal al Estado de Derecho, es la hora de las fuerzas constitucionalistas. Que el partido de Albert Rivera se convirtiera en primer grupo de la oposición en el Parlament en apenas dos legislaturas indicó que había en la sociedad catalana una corriente de fondo que pedía salir del marco impuesto por el nacionalismo. Cs, PSC y PP deben ser conscientes de este gran reto.

LA RAZÓN 3. Editorial

 

LAS URNAS YA ESTÁN PUESTAS Y CATALUÑA DECIDIRÁ

Una mayoría clara de la sociedad catalana desea decidir en las urnas, con libertad, con tranquilidad, con serenidad y con sosiego, la orientación futura del país y los criterios programáticos que deben regir la Generalitat. Las elecciones han sido convocadas por el Gobierno de España en uso de las atribuciones del 155. La intervención de la Generalitat no será larga. Los ciudadanos son convocados inmediatamente a las urnas para dar una salida limpia y democrática a la situación actual. El mensaje de ayer de Puigdemont fue ambiguo, lo que puede ser interpretado como un intento de rebajar la tensión y preparar el aterrizaje del soberanismo en la nueva realidad. Rebajar la excitación. Destensar. Serenar. Evitar a toda costa el enfrentamiento civil. Evitar humillaciones innecesarias. Trabajar activamente para que la situación creada no derive en los próximos meses en una regresión económica. Estas son las tareas urgentes, mientras se acerca el 21-D. Las urnas nos esperan. Cataluña decidirá.

LA VANGUARDIA 26. Editorial

 

LA NORMALIDAD EN CATALUÑA TRAS EL 155 ES UNA GRAN NOTICIA

Las primeras horas de la intervención del Gobierno en la Generalitat al amparo del 155 y después de la declaración de independencia han transcurrido con normalidad. Una gran noticia, dada la intensidad de las emociones de los últimos días. El bloque independentista mantuvo ayer un inusual silencio. En un discurso grabado, el presidente cesado instó a los catalanes a resistir de forma “pacífica y democrática” la aplicación del 155. Tanto Puigdemont como el Consell Executíu depuesto han hecho saber su voluntad de no acatar la decisión de Rajoy, pero no han dado pistas de cómo van a oponerse. Este silencio cabe enmarcarlo en las dudas que ha generado en el bloque independentista la convocatoria electoral. Participar en las elecciones implica admitir que la declaración del viernes en el Parlament no es más que papel mojado; boicotearlas supone renunciar a las instituciones y ahondar aún más la división social generada por la deriva unilateral del bloque independentista. Por otro lado, el ministro del Interior ha acertado al nombrar al número dos de Trapero como nuevo jefe de los Mossos. Mantener el escalafón es una muestra de respeto a este cuerpo policial.

EL PERIÓDICO 24. Editorial

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