El documento

Cuando en un artículo anterior escribí que Puigdemont y los suyos estaban siguiendo una muy bien planificada estrategia del ratón, como el resto de los españoles, no tenía ni idea de que realmente obedecían a un relatorio perfectamente planificado sobre fechas, acciones a ejecutar, respuestas a dar, argumentos con los que trabajar, frases hechas, movimientos de masas, proyecciones nacionales e internacionales, etc. para alcanzar el objetivo final: declarar la República Independiente de Cataluña con respaldo internacional, tras referéndum del uno de octubre.

Cuando conozcamos todos los detalles del documento incautado por la Guardia Civil, en la casa del número dos de Oriol Junqueras, tendremos en nuestras manos un manual de la trama del golpe, sin parangón en la historia de los pronunciamientos españoles. Los historiadores deberían correr en pos de él, antes de que cualquier desaprensivo u ocultista de la realidad decida hacerlo desaparecer. No obstante, dado el nivel tecnológico del que disfrutamos, espero que no exista una sola copia.

Ese escrito es, seguramente, el testimonio más importante de todo este follón del “proces”. Las algaradas, las diatribas, las imágenes televisadas, las falsas votaciones y escrutinios interesados, el negocio de los chinos vendiendo urnas y banderas, la quiebra de las legalidades vigentes, las visitas a los juzgados y, probablemente, a las prisiones, acabarán por convertirse en viejas anécdotas de un golpe más en la historia del golpismo y los pronunciamientos que, por desgracia, ya nadie estudia en los institutos.

Probablemente Puigdemont y los ideólogos del golpe catalán sí estén al día de cómo se fraguaron y fracasaron aquellas aventuras de Bravo, Padilla y Maldonado, los comuneros, contra Carlos I. O las de los jesuitas contra Esquilache. O las de los funcionarios reales en el motín de Aranjuez. O el germen de las Guerras Carlistas. O el pronunciamiento de Rafael del Riego. O la sanjurjada de José Sanjurjo cuyo accidente mortal jamás fue dilucidado por el franquismo, consecuencia del mayor golpe de nuestra historia moderna…

La lista de predecesores de Puigdemont deja los sucesos de Cataluña en un pequeño rincón, ridículo y con telarañas, de los anales históricos. Sin embargo, el documento que describe las intenciones de los confabulados, con una precisión de reloj suizo, es una pieza de extraordinario valor para calibrar la estupidez de quienes forjan los destinos de los pueblos, sin acudir al oculista y evaluar su miopía para bien de sus administrados. Y es, por lo conocido, un trabajo extraordinario para la manipulación de las masas y la opinión pública, que coloca al independentismo catalán en un cadalso levantado por los propios instigadores. No sabemos si en ese documento se cuenta la ambigüedad final de la “no declaración” y los pasos que estos días del ultimátum de rendición se están siguiendo, intentando poner en jaque a la economía nacional, o empeñados en crear una Hacienda catalana, ahora que ya no tienen banca que nacionalizar ni industrias que exhibir en Europa. Si esas acciones también están en el documento, jugar al diálogo es perder más tiempo, energías y mucho dinero.

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