Cerco al acaso

Las cifras del acoso escolar son aterradoras. El teléfono gratuito 900 202 010 de la fundación ANAR atendió 1.207 casos reales de bullying en el 2016, casi el doble que el año anterior, y el que el Ministerio de Educación puso en marcha a finales del año pasado, el 900 018 018, derivó en pocos meses 74 casos a la policía y 156 a la alta inspección educativa.

 Si se tiene en cuenta que, como detectó ANAR, las víctimas suelen tardan una media de doce meses en alertar sobre el problema que sufren, y que empieza a detectarse en menores de siete años, la alarma aumenta aun más.

La parte positiva es que en el incremento de cifras influye el creciente clima de alerta social, que hace que afloren más casos. Una búsqueda rápida indica que ha aumentado de forma notable la publicación de textos relacionados con el acoso escolar en los medios de comunicación. La Voz de Galicia publicó en abril casi a diario información relacionada con este problema en alguna de sus ediciones. Proliferan las iniciativas para poner coto a una lacra que ha costado vidas y marcado de por vida a cientos de escolares.

Hay indicios alentadores de avance en esta lucha. Pero falta aún un enorme esfuerzo de comunicación. No solo para detectar casos, sino para conectar un mar de iniciativas inconexas.

 Solo una actuación continuada y coordinada desembocará en un verdadero cerco al acoso, capaz de reducir las cifras y las consecuencias del drama que viven miles de niños en una edad crucial para modelar su futuro. Se necesita una actuación constante para lograr lo más difícil, según señalaba una antigua víctima que hoy lucha contra esta lacra: que haya un clima de rechazo en las aulas.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar