Stop espoli


La periodista Cayetana Álvarez de Toledo entrevistó en El Mundo a Juan Luis Cebrián, primer director de El País y testigo de los últimos años de la historia de España, y le reprochó que accediera a “no publicar informaciones sobre Banca Catalana por presiones de Pujol”. “Sí, contestó Cebrián, me llamó Paco Fernández Ordoñez y me dijo que Pujol estaba inquieto por la posición de El País… Se me pidió que dejara de publicar las informaciones y así lo hice. En el libro -sus memorias- reconozco que fue un crimen de leso-periodismo”.

Que gobiernos, políticos y prensa miraran para otro lado en aquel desfalco envalentonó a Pujol que se cubrió con la senyera y convirtió la investigación de la quiebra del banco en “una indigna jugada” del Gobierno central. “Con Cataluña no se juega… En adelante, de ética y de moral hablaremos nosotros”, decía en mayo de 1984.

A partir de ahí, Convergencia siguió gobernando; Pujol engordó su fortuna en el extranjero; la comisión del 3 por cien denunciada por Maragall fue práctica habitual también en la etapa de Mas; aparecía el victimismo cuando se destapaban casos de corrupción; se adoctrinó en el odio a España “que nos roba”; y se desarrolló todo un “procés” para hacer desaparecer los vestigios del Estado en Cataluña.
Ese adoctrinamiento también alcanzó a la Academia. En el vídeo Stop Espoli (Frenad el espolio) promovido por la Generalitat en 2012 (https://www.youtube.com/watch?v=JJQkmRnLjeE), un grupo de profesores se presta a denunciar el espolio fiscal que sufre Cataluña.

Naturalmente, estos profesores no contabilizaron en el “espoli” los 345.000 millones de pesetas de la quiebra de Banca Catalana, 2.070,8 millones de euros; ni sumaron las comisiones del caso Palau que se está juzgando; ni el fraude y las mordidas continuadas de la familia Pujol, presuntamente trincando durante dos décadas y media; ni calcularon a cuánto asciende el 3, el 9, el 12, el 15 por cien o más, según los casos, de la obra pública realizada en Cataluña durante los gobiernos de Pujol y Mas, ni otras cleptomanías.

¿Tiene solución la cuestión catalana? Me gustaría ser optimista, pero tantos años de autonomía “a su aire” -con los sucesivos gobiernos en “retirada” de allí- dieron alas al independentismo que creó “su legalidad” para driblar al Estado, conculcó la ley y falseó los datos económicos y la historia para generar sentimientos a favor de la causa. Por eso, tal como están las cosas, solo cabe pensar en un arreglo para ir tirando.


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