Muchos hechos alternativos

Lo de los hechos alternativos parece algo novedoso, nacido de la necesidad del equipo del nuevo presidente de los Estados Unidos de justificar a su jefe, que no tiene empacho en lamentar una acción terrorista en Suecia tan desconocida por todos los demás que obliga al propio Gobierno sueco a pedir explicaciones.

Pero la realidad demuestra que lo único novedoso es el término. Porque ese tipo de hechos los conocíamos por aquí desde hace tiempo.

Que le pregunten, si no, a quienes invirtieron sus ahorros en unas participaciones que de preferentes solo tenían el envoltorio. O suscribieron una hipoteca a interés variable, pero que solo variaba para subir y se quedaba absolutamente fija a la hora de bajar de un tope.

De hechos alternativos podrían hablar también los jóvenes universitarios destinatarios de las más firmes promesas de proporcionarles empleo, pero que siguen emigrando para encontrarlo. O los refugiados que el Gobierno prometió acoger pero siguen llegando a cuentagotas mientras se suceden manifestaciones del pueblo llano dispuesto a recibirlos.

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