Cameron anuncia su dimisión y los nacionalistas escoceses piden una nueva consulta

Cameron 10 Dowinig Street

El primer ministro británico, David Cameron, anunció su dimisión nada más conocer los resultados. A las puertas del 10 de Downing Street, adelantó que en octubre dejará las riendas del país para que sea otra persona quien dirija la nueva coyuntura, ya que la negociación con la UE necesita, en su opinión, «un liderazgo fuerte». «Ahora el barco necesita un nuevo capitán», enfatizó.

Durante la madrugada del viernes, mientras se escrutaban los votos, se confirmó la existencia de una carta de apoyo a Cameron firmada por 84 diputados conservadores, entre los que se encontraba el exalcalde de Londres Boris Johnson, a quienes los medios ven como el gran triunfador de la consulta y el favorito para relevar a Cameron. Precisamente, Johnson compareció a media mañana ante los medios para dar un mensaje de tranquilidad. «No hay ninguna prisa», explicó en relación a la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, que contempla la retirada de un socio de la Unión. Asimismo quiso tranquilizar a los comunitarios que viven en el Reino Unido y a los británicos que lo hacen en Europa asegurando que «todo seguirá igual bastante tiempo». Asimismo, subrayó que la decisión de abandonar la UE «no significa que el Reino Unido vaya a ser menos europeo».

Por su parte, el otro triunfador del referéndum, el líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, reconoció, tras anunciar «el amanecer de la independencia», que seguramente no se podrá cumplir el compromiso de destinar 350 millones de libras semanales a financiar la Seguridad Social británica. Farage indicó que no fue él quien realizó la promesa, sino Johnson.

Por otro lado, el triunfo del Brexit provocó también efectos colaterales en el Partido Laborista. Varios diputados pidieron abiertamente la dimisión de su líder, Jeremy Corbyn, por su incapacidad para movilizar a las bases laboristas a favor de la permanencia, mientras que al menos 40 anunciaron su probable apoyo a una moción de censura interna. Corbyn descartó dimitir y pidió «unidad» a los miembros de su formación.

Por su parte, el primer ministro británico Tony Blair acusó a Corbyn de «apoyar tibiamente» la causa de la permanencia. En su opinión, el resultado del referéndum es «un enorme voto contra la política tradicional», y «una prueba de que la política insurgente puede tomar un país».

El resultado del referéndum dejó a Escocia e Irlanda del Norte como feudos proeuropeos. Poco después de conocerse los resultados, los nacionalistas escoceses reclamaron un nuevo referéndum de independencia. La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, consideró que la expulsión de Escocia de la UE es «democráticamente inaceptable» cuando la mayoría de sus ciudadanos (un 62%) apoyó la permanencia. En Irlanda del Norte, el Sinn Fein reclamó una consulta para reunificar Irlanda.

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