Sánchez pide apoyo a Podemos para facilitar un «gobierno de cambio»

 El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, hizo ayer un llamamiento a todas las fuerzas políticas, y especialmente a Podemos, para que le permitan liderar un «gobierno de cambio» porque «dieciocho millones de españoles votaron por la no continuidad del actual Gobierno». «Sólo hay dos alternativas, o no hacer nada y dejar a Rajoy y su gobierno en funciones o apostar por un cambio nacido del diálogo y el acuerdo», dijo.

En su discurso de investidura, Sánchez, que descartó la posibilidad de un acuerdo de gran coalición con el PP, dejó claro que matemáticamente no es viable una coalición para la conformación de un gobierno de izquierdas, porque «no hay mayoría suficiente» en el Parlamento para ello. «Podemos discutir sobre sillas, cargos, vicepresidencias y reparto de poderes para cada uno. Pero es absurdo llegar allí. No suma», añadió. Sánchez recurrió a un símil gastronómico para insistir en que «los sabores auténticos son los que mejor se entremezclan», por lo que invitó a Podemos a construir el cambio desde el «mestizaje ideológico».

La fórmula, dijo, pasaría por primar «el bien general y el sentido común» sobre «las siglas y las ideologías», para lograr que «la mayoría sea el resultado de la unión de minorías diversas». «Y eso se configura a partir del diálogo, no de la imposición. Se modela a partir del acuerdo, no del asalto», subrayó, algo que contrapuso con «la imposición el chantaje y el abandono».

Sánchez insistió en que el PSOE «no exige nada ni aspira a imponer nada», «no tiene líneas rojas, tan sólo firme convicciones». Su oferta, explicó, es gobernar «mediante pactos que cuenten con el mayor respaldo parlamentario posible», para poner en marcha «todo» aquello en lo que la mayoría esté de acuerdo. Su objetivo es «un gobierno del bien común» basado en el «bien general y el sentido común».

En su opinión, la alternativa es que «no pase nada» por lo que ahora la única pregunta es si se apoya ese cambio de gobierno «basado en el diálogo» o se permite que continúe Mariano Rajoy. Ahora, dijo, existe «la oportunidad de desterrar de la vida pública el insulto, la descalificación, el discurso del miedo que atenaza y fractura» y abrir «un tiempo de tolerancia y respeto que permita un diálogo fructífero entre todos».

El líder socialista apeló a su responsabilidad para asumir el encargo del Rey y elogió «la valentía y el coraje» de Ciudadanos y de su líder, Albert Rivera, para lograr un acuerdo. Sánchez desglosó más de un centenar de las medidas recogidas en el pacto con Ciudadanos, haciendo especial hincapié en las iniciativas sociales como el ingreso mínimo vital o la derogación de los principales puntos de la reforma laboral. «Todo esto lo podemos hacer la próxima semana», enfatizó, frase que dirigió a Podemos y repitió varias veces a lo largo de su discurso

Sánchez descartó la «gran coalición» que propone el PP porque los socialistas no pueden pactar con esas políticas que en los últimos años, con el «discurso» de que los españoles vivieron «por encima de sus posibilidades», han provocado que muchos pasen «a vivir por debajo de sus mínimas necesidades». No obstante, tendió la mano a los populares para «dialogar y acordar los grandes asuntos de Estado», como educación, pensiones, lucha contra el terrorismo o cultura.

El líder socialista se comprometió, entre otras cosas, a impulsar una «auténtica revolución» en materia de regeneración democrática, acompañada de una reforma en el nombramiento de los cargos de órganos institucionales, como el del fiscal general del Estado o el gobernador del Banco de España. Asimismo, y ante el «fracaso» de la política del PP», apostó por otro modelo económico y consideró prioritario centrarse en la creación de empleo y en reducir el déficit sin recortar en gasto público.

Sobre Cataluña, reiteró que la solución pasa por el diálogo con la Generalitat y por la reforma de la Constitución para apostar por el modelo federal. «No es aceptable que dos gobiernos democráticos hayan vivido durante años de espaldas uno de otro, sin comprender la ruina colectiva que provoca tal enfrentamiento», subrayó, y se comprometió a reactivar la comisión bilateral Estado-Cataluña.

El candidato a la investidura tendió la mano «a todos» los partidos para abordar la reforma de la Constitución, con la creación en el plazo de un mes de una subcomisión parlamentaria que acuerde el «perímetro» de dicha reforma. Esta renovación «no puede ser el resultado de la imposición ni de la exclusión» y «sólo tendría sentido si cuenta con el apoyo de la gran mayoría».

Sánchez no hizo ninguna referencia a la supresión de las diputaciones provinciales, medida impuesta por el partido de Rivera, aunque estaba inicialmente en su discurso.

 

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