“Más pobres, más desiguales, más precarios…”

Más pobres, más desiguales, más precarios, menos protegidos, más desconfiados, menos demócratas”. El periodista Joaquín Estefanía, habitual analista económico de la cadena Ser y del diario El País, ha escrito un libro en el que hace balance de los ocho años de crisis en España que titula “Estos años bárbaros” y que, de manera resumida, califica de “devastador”. No parece que vaya a recibir ninguna oferta del Gobierno (ni de los medios) de Mariano Rajoy. Tampoco le hace falta.

¿Se ha perdido una década? “Deberíamos hablar de dos décadas perdidas, no de una: de la que ya se ha perdido desde 2007 hasta ahora, y de la que viene por delante. Esto es lo que va a costar, por lo menos, en recuperar el bienestar de antes. Hay que empezar a contar ahora, que es cuando se crea empleo”, comenta el autor de esta obra editada por Galaxia Gutemberg. A juicio del también ex director de El País, las políticas de “austeridad expansiva” y reformas estructurales aplicadas en este tiempo de crisis “han dado lugar a un modelo […] que va a quedarse entre nosotros durante largo tiempo”.

¿Es para tanto? En el libro «Cómo salir de esta», de 2013, ya se comentaba que había otras obras sobre la crisis donde se hablaba de viajar al nuevo tercer mundo europeo, partiendo de que los españoles no precisaban –ni precisan- viajar mucho para saberlo. Puede ser discutible si se trata de dos décadas perdidas, pero no que una se ha convertido ya en una verdadera pesadilla con responsables. “No es mafia, pero se parece un huevo”, escribió Manuel Rivas, en cuya opinión “lo que hay es un Estado de abuso: sangría a los asalariados, estupor de clase media, estampida emigrante de jóvenes. Y privilegios para los privilegiados”.

Para no ser tan demoledores también cabe recurrir a otros autores y expertos. Como dice el profesor Emilio Ontiveros, la experiencia es la más valiosa de las herramientas en política económica y la aportada por esta crisis es de gran valía. No perdamos de vista que la forma en la que las sociedades democráticas se organizan constituye un determinante fundamental del comportamiento económico. Y tampoco olvidemos, como sugiere el profesor Ángel Laborda, que el voluntarismo sirve de poco ante los graves problemas que afronta la economía.

El premio Nobel Paul Krugman es más rotundo. También más claro: “La salida de la crisis está bloqueada por la falta de lucidez y de voluntad política”. En uno de sus ensayos, echa por tierra los dogmas neoliberales y propugna las tesis keynesianas para salir del estancamiento económico. Pero ¿salida ya? o ¿salida en el horizonte de 2020? Algunos observadores se apuntan a la segunda previsión, más en línea con Estefanía, por una razón de peso: se ha destruido tanto tejido empresarial y a la vez se ha castigado (y se sigue castigando) tanto al ciudadano común, pagador de todos los errores, que serán necesarios años y años para volver a los niveles de bienestar de 2007.

Visto lo visto, tal vez no sólo debemos mirarnos al ombligo. Alain Juillet, experto europeo en inteligencia económica, entendida esta como salvaguarda de la competencia nacional y acción conjunta del gobierno y las empresas en defensa de la economía de un país, cree que Europa debe saber reaccionar en un momento en el que el centro económico del mundo está desplazándose a Asia. “Europa es ya una parte más y no parece que vaya a ser el centro del mundo”, advierte.

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