El capitán y los tripulantes del buque «Riptide» sabían que transportaban droga

 Xuizo Riptide_transporte droga

 El capitán y los cuatro tripulantes del buque ‘Riptide’, abordado en las Rías Baixas en mayo de 2013 cuando transportaba casi tres toneladas de cocaína, así como otros dos varones detenidos en la misma operación contra el narcotráfico, han reconocido su participación en los hechos, por los que son acusados de delitos contra la salud pública y de integración en organización criminal.

   El juicio por estos hechos, que se desarrollará durante varios días, ha dado comienzo este lunes con las declaraciones de nueve de los 18 acusados en esta causa. Todos ellos han llegado a la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, esposados y escoltados por media docena de agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

Los primeros en declarar –con la ayuda de traductores– han sido el capitán del ‘Riptide’, el coreano Song S.K, y los cuatro tripulantes del buque, los indonesios Sulianto S., Suwarto, Iswadi B. y Yudi S, que han admitido su participación en los hechos, así como su conocimiento de que la carga del barco era cocaína.

Asimismo, José Gregorio H.R., natural de Venezuela, y Rogelio C.C., de Pontevedra, también han reconocido los hechos y la relación de los mismos con temas de droga. El primero de ellos ha indicado que apuntó en un cuaderno unas indicaciones que le dieron para que él las entregase, pero aunque el fiscal las ha relacionado con coordenadas, José Gregorio ha recalcado que no sabía lo que eran.

Además, Rogelio C.C., ha comentado que otro acusado, Juan Marcos V.F. –para el que trabajaba en un taller desde 2007 y al que se considera jefe del entramado–, le envió a buscar al aeropuerto a José Gregorio y a acomodarle en un apartamento para su estancia en España, siendo conocedor de que «venía por tema de drogas».

Por su parte, otro varón, Nelson B.C., ha admitido que puso en contacto a acusados que buscaban un barco, pero ha asegurado que no supo «en ningún momento» que era para auxiliar un buque con droga. Además, el último en declarar, Luis Miguel I.V., ha aseverado que su implicación se redujo a la intención de hacer reparaciones y a conversaciones por un barco «perdido» y averiado en el mar.

Estas nueve personas están acusadas por la Fiscalía de sendos delitos contra la salud pública y de integración en organización criminal, por los que el Ministerio Público pide para cada uno de ellos penas de 17 años y tres meses de prisión así como dos multas por un total de 1.600 millones de euros.

Fuentes cercanas al caso han transmitido a los medios de comunicación que además de los siete varones que lo hicieron este lunes, se prevé que también reconozcan los hechos otros seis acusados. El juicio por estos hechos se reanudará este martes con las declaraciones de los demás acusados.

TRIPULACIÓN DEL ‘RIPTIDE’

Durante su declaración este lunes, Song S.K. ha reconocido que, como capitán del ‘Riptide’, conocía que el barco iba cargado con cocaína, si bien ha aseverado que no se lo dijo a sus tripulantes y aunque ayudaron a cargar los fardos con droga, ha asumido que fue él quién se lo mandó.

En lo relativo a los tripulantes, los cuatro han admitido su participación y han apuntado que el que mandaba era el capitán y que eran conscientes de que llevaban cocaína a bordo del barco. Además, uno de ellos, Suwarto, ha respondido a preguntas de su abogado que estaría dispuesto a sustituir el resto de la pena en prisión por su expulsión del territorio español.

INTERMEDIARIOS

El vigués Nelson B.C., que en el pasado fue condenado a 10 años por transportar droga, ha relatado que mantuvo dos reuniones con otros dos acusados que le pidieron que les pusiera en contacto con el dueño de algún barco porque el suyo se había averiado.

En este punto, el Fiscal ha recordado que en instrucción Nelson aludió a que «buscaban un barco para una operación de drogas», unas declaraciones a las que Nelson ha respondido que él recuerde «nunca –le– dijeron que era para auxiliar un barco de droga». «No recuerdo haber dicho lo contrario» en sede judicial, ha añadido.

Además, en referencia a diferentes mensajes, el acusado,  ha explicado que hacía de intermediario entre los individuos que buscaban un barco y el dueño del mismo, pero ha insistido en que «en ningún momento –tuvo– conocimiento de que fuera un tema de drogas».

Finalmente, Luis Miguel I.V., que fue condenado en 1996 a nueve años de prisión «por acompañar a una persona con dos kilos de droga», ha hecho hincapié en que no tuvo «absolutamente ninguna participación» en los hechos del ‘Riptide’, y ha aseverado que su implicación se redujo a la intención de reparar unas averías y a conversaciones por un barco «perdido» y averiado en el mar.

Acerca de esta embarcación, ha remarcado que él ayudó a otros para tratar de comunicarse con el barco pero él no tenía «ni idea» de que transportaban cocaína, si bien ha reconocido que vio «algo extraño» su comportamiento. «Si hay un barco en el mar con gente yo me preocuparía, no pararía de intentar encontrarlo», ha apostillado.

PETICIONES

La Fiscalía acusa a los detenidos de delitos contra la salud pública en su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud, concurriendo el subtipo superagravado de extraordinaria gravedad en atención a la cantidad de la droga y a la utilización de embarcaciones, delito de coordinación y dirección de organización criminal o de integración en organización criminal y delito de tenencia ilícita de arma corta.

Así, mantiene que cada uno de los procesados desempeñaban distintas funciones y ocupaban diferentes posiciones en el organigrama de la organización y por ello les acusa de delitos por los que se enfrentan a distintas penas, que oscilan entre 11 años y 3 meses de prisión, además de dos multas de 800 millones de euros para cada uno.

Abogados de la defensa han pedido este lunes la absolución de sus clientes, y han reclamado la nulidad de las escuchas telefónicas y de determinados oficios y resoluciones al entender que «no se adscriben al derecho de defensa con todas las garantías» y que ha habido «vulneración del derecho constitucional». Otros letrados, por su parte, han renunciado a pruebas y testigos propuestos.

ANTECEDENTES

Según consta en el escrito de Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, a principios de 2013 tres varones a los que acusa de ser los jefes de la trama, negociaron con una organización sudamericana la compra de cocaína, que tendrían que trasladar hasta un punto del Océano Atlántico para trasvasar a otra embarcación controlada por ellos para su entrada en España por Galicia.

Así, señala que en mayo de 2013 el miembro de la organización sudamericana José Gregorio H.R., viajó a España para «controlar el desarrollo de la operación», siendo recibido y acomodado por la organización española a través de Rogelio C.C., que también ejercía como enlace entre las dos organizaciones.

Para la recogida de la droga en altamar, los españoles, siempre según el escrito de Fiscalía, pretendían usar un velero denominado ‘Pixapo’ tripulado por tres varones –imputados en la causa–, pero como se averió iniciaron la búsqueda de otro barco, para lo que contactaron con Nelson B.C. y Luis Miguel I.V. para que realizasen las gestiones.

Así las cosas, el dispositivo policial en el marco de esta operación contra el narcotráfico se desplegó sobre las 2,45 horas del 29 de mayo de 2013, cuando el buque de operaciones ‘Petrel’ de Vigilancia Aduanera procedió a interceptar y abordar al ‘Riptide’.

A bordo fueron hallados 113 fardos con un total de 2.954,204 kilos de cocaína, que la organización criminal supuestamente había adquirido y pretendía introducir en España, donde en el mercado ilícito hubiera podido alcanzar el valor de casi 300 millones de euros –295.058.721,02 euros–.

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