Cuatro años de cárcel por intentar agredir sexualmente a un menor en Ourense

La Audiencia Provincial de Ourense ha condenado a cuatro años de prisión a un joven acusado de intentar agredir sexualmente a un menor en los baños de la estación de trenes de Ourense.

Según el auto emitido este viernes, la Sala condena a David G.D. a cuatro años de prisión por este delito teniendo en cuenta la atenuante de anomalía psíquica, dado que el joven tiene una leve discapacidad mental, y no podrá comunicarse con la víctima, que indemnizará con 9.000 euros, durante un periodo de 7 años.

La sentencia considera probado que David G.D. intentó agredir sexualmente a un joven de 16 años el 20 de marzo de 2013 en la estación de trenes de Ourense. En concreto, el condenado empujó a la víctima dentro de una de las cabinas de los baños, cerro el pestillo de la puerta, le exhibió una navaja y, tras bajarse los pantalones, le pidió que le practicase una felación. La agresión concluyó sin consumarse cuando la víctima le advirtió que era menor de edad.

A consecuencia de estos hechos, recoge el auto, la víctima presenta «sintomatología ansiosa» con «componentes fóbicos» asociados a la agresión y «sentimientos de indefensión e inseguridad».

La Sala consideró «claro, reiterado, concluyente y digno de crédito» el testimonio de la víctima y ve probado que la agresión se produjo «en ausencia de consentimiento» del menor, que reconoció «sin duda alguna el imputado como autor de los hechos».

No obstante, rechaza calificar el delito como ‘agravado’, dado que, aunque exhibió una navaja, no llegó a hacer amago de emplearla. «La mera exhibición del instrumento no es suficiente para integrar el subtipo agravado, cuando no se aprecie un peligro especialmente relevante», explica el auto, que tampoco aprecia agravante en la edad o «especial vulnerabilidad» de la víctima.

 

CONDENA POR VENTA DE COCAÍNA

 

La Audiencia Provincial de Ourense ha condenado a tres y dos años de prisión a dos personas, un hombre y una mujer, acusados de vender cocaína en la zona de Verín, a quienes atribuye un delito contra la salud pública.

   Según la sentencia hecha pública este viernes, la Sala condena a Yassine H. a tres años de prisión y una multa de 772 euros, mientras que la otra acusada, Sabrina D., ha sido condenada a dos años de prisión y multa de 97 euros. En ambos casos se reconoció el atenuante de dilaciones indebidas y, para la mujer, el de drogadicción.

Por otra parte, la Audiencia ha absuelto de estos cargos a los otros tres imputados en el caso, José Manuel G., Susana D. y Daniella R, a los que la fiscalía acusaba del mismo delito, por no ver pruebas de cargo suficientes contra ellos.

Según recoge el auto, se considera probado que Yassine H. y Sabrina D. «venían desarrollando desde finales del año 2009 y principios del 2010» una «actividad de tráfico ilegal de sustancias estupefacientes» en la localidad de Verín e inmediaciones, entre otros lugares en el pub regentado por José Manuel G., aunque sin que haya podido probarse que él o su pareja, Susana D., tuviesen conocimiento de este hecho.

PROCESO

El proceso se inició después de que agentes de la Guardia Civil sorprendiesen a Yassine H., en un vehículo en compañía de Daniella R., en las inmediaciones de este pub de Verín entregándole un paquete de plástico con 10 gramos de cocaína a Susana D..

Según reconoció Sabrina D. en el propio juicio, este paquete era para ella, por lo que la Sala no considera probado que ni Daniella R. ni Susana D. conociesen su contenido ni hubiesen participado en el tráfico de drogas.

A mayores, Sabrina D., en el momento de su detención, portaba dos envoltorios de plástico con 0,6 gramos de cocaína, mientras que en el domicilio de Yassine H. fueron localizados otros 12,8 gramos en el interior de una campana extractora y 1,5 gramos en otras dependencias, así como cinco teléfonos móviles.

Aunque la defensa de Yassine H. pidió su absolución y trató de desvincularlo de los hechos, el juez considera acreditada su participación tanto por la propia transición en la puerta del pub de Verín como por conversaciones intervenidas y la droga hallada en su domicilio. En el caso de la otra condenada, reconoció los hechos ante la Sala, aunque alegó drogadicción como atenuante, algo que fue aceptado.

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