Políticos con escaso nivel

Hace cinco años –junio 2010–, Miguel Boyer criticaba la bajada de salarios en la Administración que el Gobierno Zapatero aplicaba como medida de ajuste. “Si siguen bajando los sueldos, solo llegarán analfabetos a la dirección del Gobierno”, sentenciaba. Pocos días después de la “profecía” del exministro, Martín Ferrand apostillaba “ya llegaron y lo son la mayoría de los miembros y miembras del actual Gabinete”.

Gobierno de la nación aparte, que merece otro comentario, 100 días después de la constitución de las corporaciones municipales las actuaciones de muchos de sus ocupantes son como premisas que permiten llegar a la conclusión de que en esos ayuntamientos se han instalado políticos que, en lugar de manejar ideas y argumentos, compiten entre sí en malos modales o sobresalen por sus comentarios injuriosos y despectivos –las redes las carga el diablo– que son la prueba de su escaso nivel intelectual.

Los concejales de Madrid que abrieron el turno con tuits que rozaban el delito tienen fieles seguidores en otros ayuntamientos. Como la edil de Juventud y Protección Animal de Guanyem Alicante, que calificó al rey Juan Carlos de asesino e insultó a exdirigentes de otras formaciones con palabras como “cabrones” y “ladrones”. O el senador de Compromís que empleó expresiones barriobajeras en el debate sobre el aborto en la Cámara Alta cuando, señalando a los populares, dijo: “señores del PP, saquen ustedes los rosarios de los ovarios”.

Prueba de bisoñez política o cara dura es la petición de la edil de Ciudadanos en Castillejo de la Cuesta que se fue a vivir a Chicago y quiere que ese Ayuntamiento sevillano le pague los viajes para asistir a los plenos, petición ciertamente pintoresca. Y saliendo del ámbito municipal, está “fuera de concurso” la provocación insultante de un diputado de Amaiur que en la tribuna del Congreso rompió varias páginas de la Constitución. ¿Conocen una actuación como esta en algún país de nuestro entorno?

Hay otros ejemplos de políticos que llegaron como abanderados para “rescatar a la gente”, pero tienen más dotes para el insulto que formación y capacidad para ejercer la política en el gobierno o en la oposición. Claro que comportamientos burdos e indecentes también los hay entre los militantes veteranos de los partidos clásicos que, como los recién llegados, son como analfabetos políticos por desconocer o no respetar las normas de la convivencia en democracia.

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