Rajoy y Merkel analizan la crisis migratoria

 

 

La canciller alemana, Angela Merkel, reclamó ayer a la UE un reparto justo de refugiados, y advirtió de que si no se logra una «distribución equitativa, muchos volverán a cuestionar Schengen». Merkel dijo que Europa se enfrenta a su peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, y señaló que para Alemania es un «enorme desafío nacional» y «un asunto central» que durará un largo periodo de tiempo». La canciller hizo un llamamiento a la «flexibilidad» y a tener paciencia, y abogó por acelerar los plazos de resolución de las peticiones de asilo.

Merkel anunció que el reparto de refugiados por cuotas entre los países de la UE estará incluido en el plan conjunto que Alemania y Francia presentarán a sus socios en los próximos días. Señaló que el plan de Berlín y París está en gran medida «consensuado» e incluye un reparto justo, teniendo en cuenta el volumen de la población de cada país y su fortaleza económica. Además, la propuesta franco-alemana contempla una redefinición de los países de origen considerados seguros y la intensificación de los esfuerzos diplomáticos para estabilizar naciones y tratar de frenar conflictos como el de Siria.

 

31/08/2015 Schloss Messberg, Alemania  El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su viaje a la República Federal de Alemania. Donde ha dado un paseo junto a la Canciller Angela Merkel por el entorno del lago de Schloss Meseberg Fotografía: Diego Crespo / Moncloa Presidencia del Gobierno

La canciller realizó esas declaraciones en Berlín, pocas horas antes de recibir al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, con quien, entre otros asuntos, trató la crisis migratoria que sufre Europa. Al ser preguntado por los periodistas, si España estaría dispuesta a aceptar cuotas obligatorias de refugiados, Rajoy emplazó a los informadores a hablar de este asunto hoy en la conferencia de prensa que ofrecerá junto a la canciller.

Los diarios señalan que España defiende una solución integral de la UE al problema de los asilados y recalca la necesidad de cooperar con los países de origen y tránsito de estas personas. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, afirmó ayer, en una entrevista en la Cadena SER, que la capacidad de acogida de España está «saturada». Al respecto indicó que España «a diferencia de otros estados miembros de la UE, hace un esfuerzo muy grande» en la acogida de inmigrantes de origen económico que llegan a sus costas, una «presión migratoria» que va en aumento.

El secretario general de PSOE, Pedro Sánchez, pidió ayer a la vicepresidenta que España encabece una eventual política común de migración en la UE para dar respuesta a la masiva llegada de refugiados. En este sentido, el portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, pidió a Rajoy que no sea «cicatero e insolidario» y que España dé refugio a unos 4.000 desplazados de guerras como la de Siria y dote de medios suficientes a las comunidades autónomas para distribuir su acogida.

El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, pidió «responsabilidad» al PSOE y se mostró sorprendido de que «un partido que ha gobernado España más que ningún otro» entre en un debate de cifras sobre inmigración.

CUMBRE DE MINISTROS DE EXTERIORES

 

Los ministros de Exteriores de la UE discutirán con sus homólogos de Turquía y los Balcanes occidentales la crisis de los refugiados y el auge de la inmigración en su reunión informal de Luxemburgo prevista pares este viernes y sábado.

El vicepresidente de la Comisión Europea aseguró ayer en Calais (Francia) que el Ejecutivo comunitario está «plenamente movilizado». Timmermans realizó una visita a Calais, donde se agolpan unos 3.000 inmigrantes que intentan pasar al Reino Unido, junto al primer ministro francés, Manuel Valls. El vicepresidente insistió en la propuesta de un «reparto equitativo» para los refugiados, sin que «nadie se pueda esconder». Timmermans pidió «solidaridad» y «respeto» a los valores de la UE.

Mientras, Austria reforzó ayer los controles policiales en su frontera oriental para dificultar el trabajo de las bandas que trafican con inmigrantes. Al menos dos trenes, con centenares de refugiados a bordo, que salieron de Budapest rumbo a Viena, fueron retenidos ayer en la frontera austro-húngara.

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