Violencia de y sin género

Un tipo en Virginia, EE.UU., ha inaugurado la muerte en directo filmada por el mismo ejecutor. Ya habíamos visto otros asesinatos en tiempo real frente a las cámaras de televisión, pero este, que ahora circula por las redes sociales y que los informativos de todo el mundo han puesto en las ventanas animadas de nuestros salones, es absolutamente novedoso. El asesino de una periodista y su cámara se ha hecho un lugar en la historia de la locura informatizada. Lo grave es que no tardaremos en ver como el récord es superado.

El bárbaro de Cuenca, asesino de dos jóvenes, es una imagen reiterada en todos los informativos veraniegos. Un tipo tan impasible como el tal Bretón que mató y quemó a sus hijos en Córdoba. Tan cruel como el tipejo de Moraña, capaz de cortar la cabeza a sus dos hijas… Una lista interminable en la que nos encontramos con dramas como el de aquella pobre mujer del barrio del Carmen en Barcelona que, agobiada por maltrato, abandono del esposo y la precariedad, decidió poner fin a la vida de sus dos hijos, ahogándolos para que no sufrieran más. O el reciente suceso protagonizado por Javier, el batería de Los Piratas, en Ponteareas donde el cóctel de la depresión más una posible esquizofrenia le abrió paso hacia el fin de su vida tras amenazar a su compañera. A ellos sume usted las frías estadísticas de la violencia de género. Desolador.

Al mismo tiempo en España, pero extensible a todo el mundo, las fuerzas de seguridad y los jueces se quejan de la falta de medios humanos y de recursos para combatir este fenómeno nada novedoso desde Caín y Abel. Y no es una cuestión de falta de cultura, como se venía diciendo. Nunca la sociedad de este primer mundo –me fastidia la clasificación- había estado mejor informada y la cultura más extendida en todos los estamentos. ¿Es un problema endémico del ser humano?

Ayer, después de ver la noticia de Virginia, me di un paseo por casi un centenar de canales de televisión. Solo una de las películas que se estaban emitiendo no tenía como motivo principal muertes violentas ni ofrecía la investigación de un crimen. Paradójicamente las policiacas eran las menos violentas. En las otras campaban las persecuciones motorizadas, las pandillas marginales, las violencias domésticas, las mafias organizadas, las guerras intergalácticas, la rebelión de Espartaco…

Mi abuelo en 90 años de vida solo vio una muerte en directo durante la guerra del 36 y le marcó sus recuerdos. Hoy una criatura de diez años no podría contar cuántos cientos de asesinatos han pasado frente a sus ojos. ¿Síntoma o diagnóstico?

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