Moneda de cambio

A muchos les puede parecer un hecho intrascendente pero cuando la decisión viene del otro lado del charco y afecta a la moneda de referencia mundial, la noticia adquiere evidentemente una relevancia planetaria.

Por primera vez en 119 años el billete verde, el dólar, tendrá cara de mujer. La organización feminista Women on 20’s nació en 2014  para convencer al presidente Obama de que el billete de 20 dólares llevase un rostro de mujer y reparar de esta manera un agravio comparativo histórico y lo ha conseguido. El Tesoro de EEUU acaba de aceptar emitir el billete de10 dólares, con menos volumen de unidades que el 20, con la cara de una mujer. El tesoro americano también se toma su tiempo porque no veremos el ejemplar hasta el año 2020. La institución justifica este aplazamiento en hacerlo coincidir con los cien años de la aprobación del derecho a voto para las mujeres.Si,parece una bonita manera de celebrarlo pero soy más de la opinión de que cuando se reconocer los errores lo suyo es enmendar cuanto antes, no les parece?
Pero quedémonos con lo fundamental y es que los  dos mil millones de billetes de 10 dólares que circulan por el mundo llevarán a partir de esa fecha el rostro de una mujer. ¿Cual?,eso aún no está claro aunque todo apunta a que será una activista afroamericana, hija de esclavos que luchó en favor del abolicionismo y el sufragio femenino. Pero no es la única candidata, la recogida de firmas ya ha comenzado y seguro que nombres no faltan.En la zona euro ni siquiera se plantea tal cosa. Se eligieron arcos y puentes virtuales para ilustrar los billetes precisamente para no herir la susceptibilidad de ningún estado,se pueden imaginar lo que sería intentar poner de acuerdo a los países miembros dela zona euro sobre los personajes históricos que deberían ocupar tan destacado sitio, estaríamos debatiendo aún desde el 2000.

Es el  inconveniente de contar con una moneda única,más allá del hecho de que los griegos nos hagan tambalear la bolsa día y sí día también, debemos consolarnos con unos billetes impersonales, sin historia y deshumanizados. Y sin embargo si pensamos en que el papel moneda esos billetes que circulan de mano en mano, de ciudad en ciudad,de banco en banco, de país en país podría ser un soporte magnífico para reponer la visibilidad de tantas heroínas europeas silenciadas por una historia que, en su gran mayoría, han escrito los hombres.

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