Los planes de boda de Don Juan Carlos

Luego de los libros laudatorios y jabonosos, del mejor periodismo de cámara, que han salido ya al mercado tras su abdicación, ponderando las cualidades familiares y personales de quien la revista “Diez Minutos” califica de padre y marido ejemplar, llega el “contralibro” que promete encender nuevos debates sobre la vida del más ilustre de nuestros jubilados. El avance del mismo tiene mucho de historia novelada, pero se entrevera con hechos ciertos, conocidos y probados de tan magnitud que el relato tiene sobrados méritos de ser tal real como su sujeto.
Bajo el expresivo título de “Al final de la partida. La crónica de los hechos que llevaron a la abdicación de Juan Carlos I”, Ana Romero cuenta cosas que llevan a uno de la perplejidad a la sorpresa, de la sorpresa al asombro y del asombro al pavor. No deja de ser curioso que la reina Sofía, en sus declaraciones a Pilar Urbano asegurara que su marido moriría como rey y que el asunto de la abdicación nunca se había ni tratado en familia. Lo creo.
La parte más fantasiosa, o quién sabe, del libro alude a que Juan Carlos hubiera estado dispuesto a divorciarse de Sofía y convertir a la intermediaria alemana en su alteza real Corinna de Borbón. La autora alude con toda precisión a la estancia de Juan Carlos de unos días –agosto de 2013- en la casa de Philip Adkins en Sussex, donde habría tratado con Corinna sobre la posibilidad de contraer matrimonio y de que ella obtuviera el título de su alteza real. Cuesta creerlo. ¿O no: Simplemente quería vivir feliz lo que le reste de vida junto a la mujer que ama?
En resumen, el libro nos presenta a un Juan Carlos I solitario, abandonado por todos, suspirando por su amiga Corinna, dispuesto a tomar una decisión tan heroica como la de aquel monarca inglés que renunció al trono por amor. Yo no sé si se entreveran hechos ciertos con fantasías, pero el asunto queda bien armado de suerte que, visto lo visto, uno –es decir, yo- tiende a creérselo.
Ana Romero dibuja en su libro una situación patética del primer ciudadano de España: «Poco a poco, le fueron quitando todo: el poder, la mujer que amaba, su capacidad para disfrutar de la vida. No le dejaron nada, excepto la soledad de un viejo león que se retira solo a morir». Y añade “Sin la caza, sin la libertad, sin los viajes, sin la compañía del ser querido…….” . La lectura conmueve y uno casi siente pena del ex rey.
Da muchos detalles la autora de un episodio frustrado que hubiera sido el remate definitivo para la ya maltrecha monarquía: Hubo que evitarle un viaje a Abu Dabi donde lo esperaba CorinnazuSayn-Wittgenstein en la suite presidencial del Emirates Palace, tras detectar la presencia de la lobista alemana por parte de nuestra embajada. El libro da detalles sorprendentes del modo en que Corinna trata en público, a quien presenta como un hombre obsesionado por esta relación.
Alejarlo de ella, tras la experiencia de su estancia como invitada en El Pardo, en Madrid, y su pretendida función oficial para el gobierno español, sus reuniones con el jefe de la Inteligencia española, con el ministro Margallo y otros personajes relevantes había sido suficiente. Además se asegura que los servicios de inteligencia guardan celosamente datos de la vida privada de Corinnaque no dudarán en poner en circulación si esta hace peligrar la dignidad real en España. Pero al mismo tiempo, en el libro se desvelan los viajes de Juan Carlos a Londres para ver a su amiga, al mismo tiempo que el gobierno la mantenía alejada de nuestro país.
La parte más fantasiosa, o quién sabe, del libro alude a que Juan Carlos hubiera estado dispuesto a divorciarse de Sofía y convertir a la intermediaria alemana en su alteza real Corinna de Borbón. La autora alude con toda precisión a la estancia de Juan Carlos de unos días –agosto de 2013- en la casa de Philip Adkins en Sussex, donde habría tratado con Corinna sobre la posibilidad de contraer matrimonio y de que ella obtuviera el título de su alteza real. Cuesta creerlo. ¿O no: Simplemente quería vivir feliz lo que le reste de vida junto a la mujer que ama.

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