El informe del Foro Económico

Galicia está saliendo de la crisis muy lentamente pero no sigue el ritmo de crecimiento de la economía española con la que pierde convergencia. Esta es la conclusión general del primer informe 2015 del Foro Económico de Galicia en el que un grupo de economistas, coordinados por el ex presidente de la Xunta y catedrático de la Universidade de A Coruña Fernando González Laxe, radiografían la economía gallega.

Es verdad que nuestra economía encadena cuatro trimestres consecutivos de crecimiento, pero crece tan poco que en 2014 ocupó el último lugar entre todas las comunidades autónomas. El informe apunta que su debilidad viene determinada por el parón del sector exterior con menos empresas que venden fuera; por la contracción de la actividad industrial, que es clave en el crecimiento; por la atonía de la demanda interna; porque el turismo tiene índices de ocupación y estancia peores que hace cinco años; por los desequilibrios en el sector agropecuario en el que la desaparición de las cuotas lácteas, más que una oportunidad, representa una amenaza… Por todo ello, Galicia crece poco, no crea empleo y es la comunidad del norte con la tasa de paro más elevado. Son datos que no invitan al optimismo.

El grupo de expertos valora el equilibrio presupuestario pero aboga por más flexibilidad en el objetivo del déficit para estimular el crecimiento y generar empleo. Puede que tenga razón el presidente cuando dice que si Galicia no cumpliera con el déficit perdería fondos europeos, pero ser campeones en austeridad nos situó en la cola del crecimiento, a mucha distancia de autonomías menos ortodoxas que aplicaron políticas expansivas y crecieron por encima de la media.

Más allá de los datos, el valor añadido de este informe está en que desmonta la vieja acusación que se hace a las universidades de estar alejadas de los problemas de la sociedad. En el Foro Económico de Galicia trabajan economistas solventes que elaboran documentos rigurosos “sin connotaciones políticas” y transfieren sus conocimientos y experiencias desde las universidades y las empresas a la propia sociedad.

Por eso, sus análisis y conclusiones debería ser estudiados y tenidos en cuenta por los centros de decisión públicos -Xunta, concellos, Diputaciones…- y privados para apuntalar las fortalezas de la economía gallega, que las tiene, corregir sus muchas debilidades y aprovechar las oportunidades que se le presentan.

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