El detenido «no recuerda» haberla acuchillado

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo ha decretado prisión provisional comunicada y sin fianza por un delito de homicidio en grado de tentativa para Juan Carlos Fariñas, de 40 años, el hombre detenido el pasado domingo por acuchillar en el cuello a su expareja, quien ha declarado este martes que «no tenía intención de hacerle nada» y «no tiene conocimiento de cómo ocurrieron los hechos».

Así lo ha comunicado la letrada de la defensa, la abogada de oficio Yolanda Abellán, que ha indicado que a su defendido «la situación se le fue de las manos» y, de hecho, «no recuerda» cómo ocurrió el suceso, razón que ha vinculado a que la jueza le haya imputado un delito de homicidio, en grado de tentativa, y no un asesinato.

La magistrada le ha impuesto también al presunto agresor una orden de alejamiento y prohibición de comunicarse con la víctima –que permanece ingresada en la UCI del Hospital Povisa «estable dentro de la gravedad»– durante la instrucción de la causa.

El presunto agresor llegó a los juzgados sobre las 12,50 horas de este martes agazapado en la parte de atrás de un coche de la Policía Nacional. Su paso a disposición judicial se produjo sobre las 14,25 horas, a donde llegó junto a un agente y su abogada visiblemente afectado, en silla de ruedas, con vendajes en la mano izquierda y ataviado con bata de hospital y vaqueros. A las 14,45 horas inició su declaración ante la magistrada, que concluyó casi dos horas más tarde.

PROTECCIÓN

El Ministerio Fiscal solicitó prisión provisional para el presunto agresor, además de una orden de protección respecto a la víctima. Por su parte, la abogada de la defensa ha indicado que interesó que el hombre fuese ingresado en un módulo especial durante su estancia en prisión para evitar que pueda atentar nuevamente contra su vida, tras el intento de autolesionarse en comisaría.

Fuentes cercanas al caso han comunicado que la juez llamó a otros testigos y, previamente a la comparecencia del hombre, han habido testificales de otras personas, que serían del entorno laboral de la expareja.

ARREPENTIDO

La abogada de la defensa –que ha elogiado el trato entre todas las partes y ha dicho que le gustaría haber hablado con los medios junto a la acusación particular–, ha manifestado que este martes el hombre ha declarado «su verdad» y, pese a que en un principio no los había admitido, ante la juez «no niega los hechos».

Así, ha indicado que el varón ha alegado que el domingo esperó en el portal de la casa de ella sólo para intentar hablar y «no portaba ningún cuchillo», que ha apuntado que se lo pudo encontrar en alguna de las dependencias del edificio, concretamente en algún lugar del semisótano en el que supuestamente tuvo lugar la agresión.

La letrada ha incidido en que «no ha habido maltrato físico hacia –la víctima– jamás» previamente, y ha subrayado que estos hechos ocurrieron «muy rápido», de forma «confusa» y «tienen que verse dentro del contexto de una pareja», aunque ha recalcado que «no está justificado lo que ha hecho, para nada; la violencia nunca va a estar justificada, pero él no se acuerda».

«Él está arrepentido, pero es muy difícil arrepentirse de algo que no sabes que ha pasado», ha recalcado, a lo que ha añadido que, de hecho, «cuando vio los hechos» él hizo «todo lo que estaba en sus manos», la «auxilió» y la llevó al hospital para que fuese atendida. No obstante, cuestionada por los periodistas acerca de la razón por la que no se quedó a acompañar a la víctima, la abogada ha aludido a «pánicos, temores, miedos…».

En esta línea, aunque ha reconocido que se le preguntó a él sobre los episodios en los que la víctima supuestamente se encontró agua en el depósito de su coche y las ruedas pinchadas, Abellán ha defendido que él «no ha hecho nada de eso, y mientras no haya una persona que diga que le haya visto allí y se demuestre lo contrario, es inocente».

MÓDULO ESPECIAL

La abogada ha transmitido que su defendido pidió «disculpas» a la letrada de la víctima y que está «preocupadísimo» por el estado en que se encuentra su expareja, lo que para él es «principal». Además, ha dicho que el varón se encuentra «muy mal» y, sobre el intento de suicidio, ha manifestado que él reconoció que fue esta noche cuando intentó cortarse las venas.

Es por este suceso que la abogada interesó este martes que el hombre sea ingresado en un módulo especial durante su estancia en prisión provisional, para evitar que pueda atentar nuevamente contra su vida, pues se encuentra «derrumbado psicológicamente, físicamente, y a todos los niveles».

«Son dos personas que van a quedar muy marcadas», ha evidenciado, antes de resaltar que él «tiene derecho a rehacer su vida, tiene derecho a pedir disculpas y a su arrepentimiento por esto, y es muy duro arrepentirse de algo que no sabes que has hecho», ha insistido.

HECHOS Y DETENCIÓN

El hombre fue detenido este domingo como presunto autor de la agresión a su expareja, que se encuentra en la UCI del Hospital Povisa estable dentro de la gravedad tras sufrir heridas de arma blanca en el cuello y los brazos, aunque ninguna afectó órganos vitales ni arterias.

La víctima entró por su propio pie en urgencias el domingo, donde fue inmediatamente intervenida por especialistas en otorrilaringología, vascular y traumatología. Empleados del hospital aseguraron haber visto al hombre llevarla en el coche de ella a las urgencias de Povisa, donde la mujer entró consciente y pidió que llamasen a la Policía, apuntando que la había agredido su expareja.

Después de dejarla, según allegados, el presunto agresor fue a cambiarse de ropa a su casa. La expareja, él divorciado y con un hijo de seis años y ella con una hija de 12 años de una relación anterior, estuvo unida unos dos años y llegaron a vivir juntos, pero ella finalizó la relación hace unos meses.

La Corporación viguesa, con el alcalde Abel Caballero al frente, ha guardado este martes un minuto de silencio en la Praza do Rei, como gesto de repulsa al ataque sufrido por esta mujer. El regidor ha vuelto a mostrar «todo el rechazo» al «atentado» contra Mónica, y ha expresado su deseo de que el supuesto maltratador «se pudra en la cárcel».

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