La prensa ve una rebelión contra la austeridad impuesta por la UE

Xornais_Madrid

Prácticamente todas las valoraciones que se realizan en los diarios sobre el resultado electoral en Grecia destacan la contundente respuesta que los ciudadanos helenos han dado en las urnas a las medidas de austeridad que durante largos años ha impuesto la UE al país. Ladenominada rebelión griega, expresada en los resultados electorales, abre un futuro de interrogantes, según se destaca, que van desde las posibilidades que pueda tener Syriza para poder desarrollar su programa electoral a la decisión que adopten estos días las autoridades comunitarias a la hora de renegociar la deuda helena, pasando por la viabilidad de arbitrar quitas o hipotéticas futuras ayudas.

En una jornada marcada por una relativa afluencia a las urnas -la participación fue del 58,2%, frente al 62,5% en 2012 y a pesar de la obligatoriedad del voto, los griegos optaron decididamente por el mensaje de esperanza de Alexis Tsipras, frente a lo que se califica de discurso del miedo al que recurrió durante la campaña el jefe de Gobierno en funciones, Andonis Samarás. Nada más conocerse los primeros resultados, que daban la victoria a su partido, un emocionado Tsipras señaló ante la multitud concentrada en el centro de Atenas: «Habéis vencido el miedo y recuperado la esperanza. Nuestra victoria es una victoria de todos los pueblos de Europa que luchan contra la austeridad. Nuestra prioridad por encima de todo es devolver la dignidad perdida a Grecia con un Gobierno para todos los griegos, nos hayan votado o no. El nuevo Ejecutivo está listo para trabajar y negociar con nuestros acreedores una razonable solución al círculo vicioso de la deuda. Juntos avanzaremos y lo lograremos, y desmentiremos a todas las Casandras que dentro y fuera del país nos amenazan».

La dirección Nueva Democracia y el Pasok, por su parte, han convocado reuniones extraordinarias de sus ejecutivas para analizar los desfavorables resultados obtenidos. Samarás, que admitió su derrota y felicitó al líder del partido ganador, subrayó que su partido solo ha perdido dos puntos con respecto a 2012 «tras dos años y medio de gobierno en los que hemos sentado las bases del desarrollo económico y superado la recesión», unos logros que «deben ser asegurados por el nuevo Gobierno». El socialdemócrata Evánguelos Venizelos, por su parte, acusó al partido de Papandreu de restarle los votos necesarios «para haber sido el tercer partido, como era nuestro deseo». Especial preocupación despierta que el partido de corte neonazi Nuevo Amanecer, con prácticamente todos sus dirigentes en la cárcel, se haya convertido en la tercera fuerza parlamentaria.

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