Arturo Mas, no nos siga tomando el pelo

Cerca de treinta años lleva Juan cortándome el pelo. Cada vez que voy le pregunto lo mismo “¿Cómo van mis lagunas capilares?”. En una palabra, si nota que tengo menos pelo. Debo indicar que nunca me preocupó ingresar en el amplio capítulo de los que van descubriendo su cuero cabelludo. Lo que si me molesta es que personas ajenas a ese círculo cerrado que formamos mi peluquero y yo, me quieran tomar el pelo para sus propios intereses y por encima intenten vender mi pelambrera y me digan con insistencia: ¡Nos están robando!
Artur Mas, desde su torreón de la Generalitat, lleva más de dos años mareando la perdiz de la dialéctica amenazante e intentando la sublevación de las masas catalanas en contra del Estado opresor que integramos el resto de los españoles. Ahora el telón de la larga representación teatral, con el atrezo separatista, se ha caído y detrás en las bambalinas tan sólo esta él y sus consecuencias. Miento. Cuando hace dos lunas dio la cara en su torreón de mando imperialista, soberanista y separatista, estuvo acompañado por el traductor de sordomudos que le robaba un pequeño plano en la pantalla. La multitud de palmeros: alcaldes; los que firmaron el pacto independentista; los miembros del Gobierno catalán, y los muchos acólitos subvencionados, quedaron detrás del telón para que los dardos del desencanto fueran a impactar sobre el president que, solo ante el peligro, volvía a rizar el rizo de la incongruencia presentando un “plan B”, que negó, para una votación que no tiene ni pies ni cabeza. Algo que disfrazó con un lazo de colores diciendo “es una consulta anticipada antes de la definitiva”. Una frase para volverse a enrocar como jugador de ajedrez que no sabe por dónde salir cuando en el horizonte muy cercano ve que puede perder la partida. Y de su huida hacia adelante da cuenta una de las frases que me parece demencial: “El adversario real es el Estado español. Yo no me voy a confundir de adversario. Yo siempre he intentado no confundir al adversario. Tenemos un consenso político más débil”.
El presidente Mas no merece que yo pierda más tiempo en él. Creo que sobre su gestión política y deseos independentistas ya dije y escribí más de lo que se merece. Tan sólo le voy a recordar un par de cosas. Deje de despilfarrar el dinero de todos los españoles; mírese al ombligo para ver quiénes son los que roban el dinero público, que en verdad los tiene muy cerca y usted políticamente aprendió de alguno de ellos; cierre con llave las embajadas catalanas y tírela al río más próximo; no siga permitiendo que se produzcan constantes manipulaciones en los medios públicos audiovisuales catalanes contra el resto del Estado español; reconozca de una vez que sin el dinero que se insufla desde el Gobierno de Madrid -como le gusta a usted denominar-, funcionarios y un largo etc. de profesionales no tendrían para llegar a final de mes y, finalmente, no siga potenciando medios de prensa afines con el dinero que procede de todos los españoles.
El pelo que me queda me lo corta mi peluquero. Deje de tomármelo. Estoy harto de usted y de sus necedades separatistas. Vivir en democracia es mantener el respeto hacia nuestra Carta Magna. Cosa que usted ignora.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar