El Parlamento debería hablar de economía

Galicia va a menos en población, produce poco y tiene cada vez más parados, con lo cual aumenta la desigualdad. Si en el debate sobre el Estado de la Autonomía no se habla de esto, buscando soluciones, mal vamos

La presidenta del Parlamento de Galicia, Pilar Rojo, ha propuesto para esta semana entrante, de martes a jueves, la celebración del Debate sobre el Estado de Autonomía, donde lo normal sería analizar a fondo la situación económica del país. Otra cosa es que sea así o que incluso siendo así haya perspectiva suficiente. Lo que no podrán argumentar los parlamentarios es falta de datos ni gravedad de la situación. De hecho, tienen todavía caliente un nuevo informe de coyuntura del Foro Económico de Galicia, que observa un crecimiento menor de la economía gallega que la del conjunto de España. Un estudio que refuerza la tesis, ya avanzada desde Mundiario por el economista Marcelino L. Fernández Mallo, según la cual Galicia pierde peso respecto al conjunto del Estado en cualquiera de las variables básicas: población en general, población ocupada y Producto Interior Bruto. Casi nada.

Coordinado por Fernando González Laxe y elaborado por Santiago Lago, José Francisco Armesto y Patricio Sánchez, el estudio del Foro Económico de Galicia está muy centrado en el mercado de trabajo, el sector exterior y el balance portuario y aeroportuario.

Dentro de un mundo tan complejo de analizar como el desempleo, afloran dos problemas de fondo: el paro de larga duración y la existencia de más de 100.000 hogares donde todos sus miembros están desempleados. Dicho en pocas palabras: somos cada vez menos y producimos cada vez menos, pero son cada vez más los que ni siquiera tienen opción a poder producir algo. Un drama social, sin duda. No solo económico.

¿Va todo mal en Galicia? No. Pero casi. Hay algunos datos positivos del sector exterior pero también muy negativos del tráfico aéreo y portuario, donde el principal competidor, Oporto, sube, y los aeropuertos y puertos gallegos bajan. Y no solo eso: en el ámbito portuario, Galicia incluso pierde peso en el conjunto de España.

Con todos estos datos en la mano cuesta hablar de la salida de la crisis, a pesar del optimismo que caracteriza al presidente de la patronal gallega, José Manuel Álvarez Alvariño, un campeón, como diría el dirigente popular Javier Arenas. Cuando menos, se impone la cautela, de ahí que ciertas apreciaciones optimistas del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y del propio servicio de estudios del BBVA, haya que considerarlas con mucha prudencia, a la espera de nuevos datos que irán llegando. Es más, la nueva medición del PIB podría revelar que la recesión también fue más intensa en Galicia, con lo cual habría que rehacer algunos números que se daban por hechos. Tras la revisión estadística del INE, resulta que el retroceso real de la economía española entre 2008 y 2013 alcanza el 7,3%, frente al 6,7% estimado hasta ahora.

¿Conclusión? Al menos tres grandes conclusiones. La primera es que Galicia debe analizar y corregir su frenazo económico, tanto en términos absolutos, como en su divergencia en referencia a España. La segunda sería que, al no existir un modelo productivo consistente, la economía gallega continúa siendo muy frágil y débil; es decir, incapaz de generar empleo y demostrar sostenibilidad. Y la tercera conclusión es que, a medida que la contracción se extiende por todas las actividades, la desigualdad se amplía y la pobreza aumenta. Los datos del Foro Económico de Galicia son muy claros para cualquiera que quiera verlos. Además, están bien expuestos.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar