Aún fuma un 20% de los gallegos

Elisardo Begoña profesor USC unidade tabaquismo

El 20,3 por ciento de los gallegos fuma diariamente, una conducta que, según la Unidad de Tabaquismo y Trastornos Adictivos de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), «va perdiendo peso» en la sociedad.

De hecho, el profesor Elisardo Becoña, que dirige el programa para abandonar el tabaco en esta unidad, ha subrayado que, si en España fumaba en el año 1987 el 55 por ciento de los hombres, en el año 2012 –últimos datos disponibles– lo hacía solo un 27,9 diariamente.

«En los últimos años estamos asistiendo a un importante descenso en el número de fumadores de cigarrillos», ha celebrado Becoña, quien, a pesar de considerar este dato «una buena noticia», sostiene que es «insuficiente».

 

 

fumador

Y es que ha recordado que todavía fuma a diario el 25,1 por ciento de los varones y el 15,9 por ciento de las mujeres gallegas, es decir, 3 de cada 10 varones y 2 de cada 10 mujeres.

A este respecto, ha hecho hincapié en que fumar es la «primera causa evitable de morbimortalidad actualmente», pues produce la «muerte prematura» de «más de 50.000 personas al año» en España –10 al día en Galicia–.

INCREMENTO DE PESO

Sobre la «gran preocupación» que, según Becoña, presentan las mujeres al dejar el tabaco debido al «miedo a engordar», el director de este programa contra el tabaquismo ha explicado que ésta es una «verdad a medias».

De hecho, Becoña ha precisado que en los estudios que realiza la Unidad de Tabaquismo se muestra cómo los que dejaron de fumar engordan una «media de 2 kilos en 3 meses»; pero los que siguen fumando también incrementan una «media de un kilo».

En esta misma línea, ha relatado el director de este programa contra el tabaco que, en seguimientos a tres años, encuentran que «unos pierden peso, otros se mantienen y otros engordan». De este modo, ha puntualizado que un 57 por ciento mantiene el mismo peso, un 7 por ciento «apenas» incrementa el peso, un 12 por ciento lo hace entre 2 a 5 kilos y un 19 por ciento más de 5 kilos.

En concreto, las razones que conducen a aumentar el peso son, entre otras, la «pérdida de los efectos de la nicotina en la aceleración del metabolismo», el «aumento del consumo de calorías diario», el uso de los alimentos como sustituto de los cigarrillos» y la «mejora en la percepción de sabores y olores de los alimentos».

Por todo ello, Becoña ha defendido que, al dejar de fumar, es conveniente modificar «aspectos del estilo de vida» referentes a la «alimentación» y al «ejercicio físico». Así, en caso de aumentar de peso, incrementar el «ejercicio físico» y llevar una «dieta equilibrada» podría «contrarrestar» el «efecto de la subida del peso» e «incluso evitarlo».

DEPRESIÓN

En lo que respecta a la depresión, Becoña ha llamado la atención sobre el hecho de que para algunos fumadores, «sobre todo en mujeres», la nicotina «mejora el estado de ánimo», «regula el síndorme de abstinencia» y sirve como «una estrategia de afrontamiento ante situaciones vitales problemáticas». En conclusión, Becoña sostiene que, para algunos, funciona como un «antidepresivo».

De hecho, Becoña ha confesado que, en la Unidad de Tabaquismo de la USC, las personas que demandan tratamiento tienen, «en muchos casos», una historia previa de «depresión mayor» o la «padecen».

Ante esta situación, desde esta unidad se trata de que estas personas dejen de fumar, al tiempo que intentan «manejar la sintomatología asociada con la depresión» para que ésta no sea un «impedimento» para alcanzar y mantener la abstinencia.

CIGARRILLO ELECTRÓNICO

En cuanto al cigarrillo electrónico, Becoña ha hecho hincapié en que «no sirven para dejar de fumar. De hecho, sostiene que algunos exfumadores, debido al uso del cigarrillo electrónico, vuelven a «caer» en el consumo de tabaco.

En este sentido, el director de este programa para dejar de fumar ha remarcado que los cigarrillos electrónicos contienen nicotina, además de desprender en su combustión componentes que «no son inocuos», como el propilenglicol y la glicerina.

«Si una persona es alcohólica, ¿qué es mejor? ¿que beba absenta o que beba whisky? Eso es lo que se está debatiendo», ha sentenciado Becoña en relación a los cigarrillos electrónicos.

UNIDAD DE TABAQUISMO

Becoña ha indicado que los programas que organiza esta unidad –grupales e individuales– con el objetivo de que los asistentes a los mismos abandonen el tabaco son gratuitos, excepto los que se realizan vía correo para las personas que no disponen de tiempo para acudir a los presenciales.

Gracias a estos programas, el director de esta iniciativa para abandonar el tabaco ha destacado que las personas «sin problemas asociados» consiguen abandonar el tabaco en un 90 por ciento de los casos aproximadamente; mientras que, en el caso de que existan «otros problemas asociados», este porcentaje baja hasta el 70 por ciento, o incluso menos.

La media de edad de las personas que acuden a esta unidad para dejar de fumar ronda los 40 años, pues tanto hombres como mujeres empiezan a notar, en palabras de Becoña, un «cierto nivel de decadencia física», por lo que se plantean un «cambio».

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