De la conspiración a la puerta abierta

Se ha cumplido una década de la tremenda masacre ocurrida en los trenes de cercanías de Madrid. Han transcurrido diez años del11-M cuando las diversas bombas, más o menos caseras pero devastadoras, segaron la vida de cerca de doscientas personas. Y también han sido diez largos años en los que existen núcleos de políticos, algunos en activo y otros detrás del burladero, que se siguen aferrando a la teoría de la conspiración.
Esta larga década de dolor ha servido para que las posiciones se acerquen en un proceso caracterizado por la divergencia en torno a las víctimas y para que se vayan cerrando heridas. De todos modos, creo, sigue faltando la disculpa de los medios periodísticos y de determinados periodistas que siguen, hoy en día, defendiendo la tesis de la conspiración y que se enfrentaron buscando siempre el aspecto economicista en forma de lectores y oyentes.
Tampoco he visto que en estos años ninguno de los que otrora tenían poder y mandato gubernamental, defensores de aquella teoría conspiratoria, dieran marcha atrás y reconociesen su error. Sigo pensando que para los dirigentes del PP aquel fue un gran error político y moral. Es el momento de pasar página y mantener la unidad en torno a las víctimas. Ellas necesitan de nuestro apoyo y no de nuestros enfrentamientos.
Judicialmente estamos ante un caso cerrado. La sentencia, que para muchos sigue teniendo luces y sombras, fue técnica y resolutiva. Un buen número de personas permanecen en distintas cárceles de nuestro país, y alguno de ellos está a punto de cumplir la parte proporcional de la condena que les permitirá volver a las calles. En el conjunto de la investigación- para los magistrados que integraron la sal está cerrada–, sigue habiendo lagunas. Una persona en búsqueda y captura desde aquellos días. Un grupo de terroristas, encabezados por el apodaba el Chino, que se inmolaron en Leganés.
Quizá entre ellos pudiera estar el autor intelectual del atentado. Por desgracia eso nunca lo sabremos. Es algo que desde hace una década siguen reclamando las distintas asociaciones de las víctimas que hace tan sólo un par de lunas aparcaron sus diferencias y demostraron a todos que cuando se quiere se puede conjugar el sabio concepto de la unidad.
Para algunos quedan flecos, de ahí que sigan pidiendo que se mantenga abierta la puerta de la investigación. Es su derecho. Lo mismo que el nuestro a discrepar de sus teorías conspiratorias.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar