España crece y crea empleo: ¿basta con eso?

En España está creciendo el PIB: un 0,6% en el segundo trimestre, el mayor avance desde que comenzó la crisis. Y, en consecuencia, también aumenta el empleo: 193.000 puestos más que en 2013, el primer incremento anual en lo que va de crisis. Por primera vez, España crea empleo con un crecimiento realmente bajo, pero la tasa de paro sigue en el 24,5% de la población activa. La competitividad mejora solo a base de devaluar los salarios.

Para Mariano Rajoy, la recuperación es “firme y cada vez más intensa”, por lo que, en su balance a mitad de ejercicio, reivindica sus datos de crecimiento y empleo. Otra cosa es que ese crecimiento sea general y uniforme –no vaya a ser que se limite a ciertos sectores- y que sea sostenible, ya que en el fondo no hay un nuevo modelo económico de crecimiento alternativo al del ladrillo. De hecho, el propio Rajoy reconoce que los progresos macroeconómicos no tienen reflejo aún en la vida de muchos ciudadanos.

Habrá que estar atentos a las auditorías de la banca y también a las cuentas del Estado, donde se están incumpliendo tanto los objetivos de déficit como de deuda, que en 2020 deberían ser del 0,5% y del 60%, porcentajes que a día de hoy suenan a cantos de sirena.

Hay preguntas a las que Rajoy no quiere –o no sabe- dar respuesta. Veamos algunas: ¿Cómo prevé aumentar la recaudación fiscal si están fallando tanto la recaudación directa por ingresos y rentas como la indirecta por consumo? ¿Cómo podrá mantener la Seguridad Social sin seguir tirando del fondo de reserva? ¿Hasta dónde puede seguir bajando la tasa de cobertura de los parados? En definitiva, ¿qué hará Rajoy con millones de españoles que son literalmente pobres? Él se defiende como puede: “Hemos mantenido las pensiones, otros no lo hicieron. Y países de nuestro entorno sometidos al rescate han tenido que bajarlas en un 10%”, recuerda.

La solución a todos estos problemas es el crecimiento. En ese sentido habrá nuevas previsiones a la vuelta del veraneo, si bien ya se conocen las primeras impresiones del ministro de Economía, Luis de Guindos, quien ha anticipado que el crecimiento llegará al 2% anual en 2015. Veremos.

El presidente elude dos borrones de su cuaderno: uno, los recortes en educación y sanidad, severos y no siempre racionales –podrían haberse corregido más los gastos improductivos de la Administración-, y dos, el despilfarro en el saneamiento de la banca, con una pérdida ya confirmada de 12.000 millones de euros, que no se detendrá en esa ya mareante cifra, cuando el Gobierno había presumido de que el rescate financiero no le iba a costar ni un euro a los contribuyentes. Al primer asunto, Rajoy no da respuesta, simplemente lo elude, como si no fuera capaz de gestionar mejor la Administración. Al segundo sí responde, muy a su estilo, con preguntas: “¿Qué hubiera pasado con las miles de personas que trabajaban en las entidades financieras? ¿Las hubiéramos mandado a la calle? ¿Y con los depositantes? ¿Quién les hubiera pagado? ¿El contribuyente? ¿Y quién se habría hecho cargo de los fondos de inversión o de los fondos de pensiones?”.

Desde la Oposición, su nuevo líder, Pedro Sánchez, dice que Rajoy no puede llamar recuperación al empobrecimiento de la clase media y que el presidente del Gobierno necesita “pisar más la calle”, lo cual puede ser cierto pero no constituye ninguna alternativa. Del PSOE cabe aguardar algo más que críticas.

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