Alianza de generaciones

Allá por los años sesenta del siglo pasado, El Platanito, un aprendiz de torero que exhibía gran arrojo y valentía en el arte de Cúchares, se hizo famoso por la expresión ¡dejadme solo!, una orden dirigida a su cuadrilla con la que buscaba su lucimiento en solitario en los lances decisivos de la lidia.
Me acordé de este torero singular a raíz de las manifestaciones del flamante secretario general de los socialistas que después de ganar brillantemente las elecciones primarias quiso jubilar a Mariano Rajoy por viejo, por estar “anclado en el siglo XX”.

“España necesita una nueva generación de políticos, entre los cuales yo me represento y me incluyo, que definan un nuevo marco de convivencia territorial, social y económica en nuestro país y a esto no le está dando respuesta el presidente del Gobierno”, a quien Pedro Sánchez ubica en el pasado. “Evidentemente, él representa a otra generación de políticos más del pasado, de los últimos 35 años, que del presente y del futuro…”. Solo le faltó pronunciar la famosa orden de El Platanito “dejadme solo” y presentarse en la plaza del país con el aval de su juventud para lidiar los problemas que tienen los ciudadanos.

Es verdad que el presidente del Gobierno, biológicamente, pertenece a otra generación. Pero el joven Pedro Sánchez olvida dos cosas. Primero, que Rajoy está disfrutando del ciclo vital de los cincuenta, que según todos los expertos equivale a la plena madurez de una persona. En segundo lugar, olvida algo importante en democracia como es que Rajoy está donde está porque los españoles le otorgaron su confianza para gobernar al país y cabe pensar que los que le votaron lo hicieron sabiendo cual era su edad biológica.
Por eso, el joven líder socialista, antes que matar políticamente al presidente del Gobierno y a la grey de los cincuentones, debería emular a Zapatero, uno de sus maestros, y proponer una “alianza de generaciones”. Porque la unión de su juventud con los saberes y experiencia que dan la edad de la generación de Rajoy es una combinación perfecta para hacer frente a situaciones tan complejas como las que vive el país.

Si cree que puede arrinconar a los que él llama viejos, en las próximas elecciones puede ocurrirle lo que a don García, el personaje de Ruiz de Alarcón que creía haber liquidado a su enemigo don Juan de Sosa y cuando reaparece en escena tuvo que escuchar aquella frase que quedó para la historia: “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. En ese caso, Rajoy gozaría de buena salud electoral.

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