La muerte de la mujer a manos de su exnovio en Narón fue de una «violencia extrema»

 

Los médicos forenses que han declarado este miércoles, en calidad de peritos, en el juicio contra el acusado de matar a su exnovia en Narón (A Coruña) en junio de 2012 han asegurado que la muerte de la mujer fue de una «violencia extrema», ya que creen que las heridas fueron «tendentes casi a una decapitación». Señalan, además, que el ataque fue «sorpresivo» para la víctima, cuyo cadáver presentaba «casi inexistentes» heridas de defensa.

Oscar Ferreño, asesino exnovia NaronEn la tercera sesión de juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de A Coruña contra el acusado, para quien la Fiscalía solicita 20 años de prisión por un delito de asesinato, los peritos han declarado que el cadáver de la víctima presentaba lesiones «muy importantes» e «incompatibles con la vida».

En concreto, han expuesto que el tipo de heridas que tenía la víctima fueron «tendentes casi a una decapitación», ya que, además de los cortes realizados en la parte frontal, el cuerpo de la mujer presentaba un herida «de remate» en la parte posterior del cuello. «En la parte trasera mostraba una herida incisa horizontal, para la que se le tuvo que flexionar la cabeza», han afirmado.

Para los peritos, las heridas «no son fruto de un hecho fortuito o riña» sino que, según han explicado, las lesiones orientan a que el ataque fue «sorpresivo» y «por la espalda». Una tesis que difiere de la declaración del acusado en la primera sesión de juicio, que aseguró que el ataque fue frontal y se produjo «en medio de una pelea».

«Las lesiones son muy importantes y, para ello, se necesita una fuerza importante y decisión. No son algo superficial», ha sostenido uno de los peritos, que ha señalado que el cadáver de la víctima mostraba «escasos» signos de defensa. Al respecto, se ha referido únicamente a las manchas de sangre en la palma de la mano de la mujer, lo que, a su juicio, apunta a un «acto reflejo de defensa, pero mínimo».

NINGUNA ALTERACIÓN PSIQUIÁTRICA

En la sesión de este miércoles también ha declarado el médico que atendió al procesado en el centro penitenciario, y ha asegurado que el hombre cuando ingresó en prisión «no tenía ningún tipo de antecedentes psiquiátricos y durante su estancia no presentó ningún tipo de alteración».

Además de la pena de 20 años de cárcel por un delito de asesinato, la Fiscalía reclama una indemnización, en concepto de daño moral, de 150.000 euros para los padres de la víctima, y de 30.000 euros para su hermano. El juicio concluirá este jueves después de que las partes expongan sus conclusiones y tras la entrega del objeto del veredicto al jurado.

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