La peligrosidad de la curva de Angrois da un giro a la instrucción judicial

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La instrucción judicial está experimentando un vuelco al conocerse que dos años antes del accidente de Angrois había un informe oficial del jefe de máquinas de la estación de Ourense sobre la peligrosidad de la zona. El juez que instruye el caso del accidente del Alvia el pasado 24 de julio en Santiago, Luis Aláez, ha pedido a Renfe toda la documentación relacionada con la alerta que se produjo en diciembre de 2011.

Por su parte, la operadora ferroviaria está recabando los documentos y preparándolos para remitírselos al magistrado. Así, estima que podrá entregarlos “bastante rápido”.Fuentes de Renfe han declinado hacer una valoración de estos últimos movimientos, dado que la investigación está ‘sub iúdice’.

 

 

Luis Aláez ha emitido un auto “escueto” este jueves en el que acepta la petición del abogado del imputado, el maquinista Francisco José Garzón, de investigar todo lo relacionado con la comunicación que aporta dado que “tiene interés para la causa”.

Considera que el correo electrónico que entrega “es real” y pide a Renfe que informe de “todo lo ocurrido desde la recepción de la comunicación” en relación a este caso.

Así, demanda a Renfe “cualquier tipo de documentación, acta de reuniones, nota o informe que se haya realizado en relación a la peligrosidad y la seguridad del recorrido a raíz de esta comunicación”.

El magistrado tiene constancia de que el Sindicato de Maquinistas (Semaf) se ha dirigido a la Dirección General de Seguridad de Renfe para preguntar en relación a esta petición y conocer si la comunicación es cierta, y Renfe les ha respondido que está elaborando un informe para remitir al juzgado sobre esta comunicación.

INFORME DEL JEFE DE MAQUINISTAS

Según el escrito presentado por la defensa del imputado, el jefe de maquinistas de la provincia de Ourense, José Ramón Iglesias Mazaira, envió en diciembre de 2011 a su superior –el jefe de Producción y Medios de la Gerencia de Mercado Norte de Renfe, José Luis Rodríguez Vilariño– un informe en el que alertaba de “anomalías” en la nueva línea de alta velocidad Santiago-Ourense.

Entre ellas, advertía del “brusco” descenso de la velocidad, “sin aviso previo”, en la curva de Angrois, donde fallecieron 79 pasajeros. Por ello, el jefe de maquinistas pedía medidas de seguridad en este tramo, como limitaciones permanentes de velocidad a 80 kilómetros por hora.

“Parece importante respecto al punto anterior estudiar la posibilidad solicitar la implantación en vía de señales de limitación permanente a 80 kilómetros por hora, que podrían facilitar el cumplimiento de las velocidades máximas”, apuntaba Iglesias Mazaira.

Previamente, relataba cómo la línea Ourense-Santiago conforma “una transición descendente por infraestructura de la velocidad máxima, que pasa de 300 kilómetros por hora a 80 kilómetros por hora de una forma brusca, sin un aviso previo por señalización de la vía y sin el amparo del ERTMS”.

Esta transición de velocidad, subrayaba, ocurre “en una zona de máxima atención y de riesgo por la citada transición de sistemas y por la señalización lateral que hay que respetar”. “Únicamente existe una señal de velocidad descendente (PTO) a la altura del punto kilométrico 84.230, pero de poco vale puesto que de no haber reducido previamente la velocidad, nada se podrá hacer ya”, advertía.

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