Está todo fuera de control

A veces, las noticias que escuchamos aturden, entristecen y hasta indignan. Ocurrió la semana pasada -y ocurre estos días- con informaciones que confirman que en España todo está fuera de control. Como la pandemia, que el 78% de los españoles cree que está descontrolada, según el sondeo Essentials de Ipsos realizado en 16 países entre el 27 y el 30 de agosto que sitúa a España como el país más pesimista ante la Covid-19. 
Fuera de control también está la economía. De los presupuestos no hay ni un papel con la previsión de ingresos, descripción de gastos… Mientras, el déficit, la deuda y el paro siguen en escalada ascendente, el consumo se hunde y se avecina un desastre mayor con la muerte de miles de empresas y más paro. Panorama desolador que en la encuesta de Ipsos percibe el 68% de los españoles, preocupados ante la posibilidad de no poder pagar los recibos del próximo mes. 
Descontrolado está el Gobierno. Por ceder ante el independentismo “confinando” al Rey en la Zarzuela para que no asistiera a la entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona. No crean la versión oficial. El veto fue para impedir que el Rey llamara a respetar el orden constitucional en Cataluña ante los que desobedecen a los tribunales y amenazan con repetir el golpe de octubre de 2017. Los indultos a los sediciosos que tramita el Gobierno esta semana y, en paralelo, la modificación del delito de sedición en el Código Penal son otras cesiones que el independentismo, insaciable, considera insuficiente porque quieren la amnistía.  
Fuera de control está Podemos. Que el vicepresidente y los ministros de Consumo y Universidades arremetan desde el Gobierno contra el Jefe del Estado acusándole falsamente de romper la neutralidad es un hecho nunca visto en un país democrático, que, increíblemente, el presidente no desautoriza.    
Y fuera de la realidad está el mismo presidente Sánchez que actúa como falso dique de contención de la forma política del Estado, la Monarquía parlamentaria. Pero su silencio ante quienes atacan al Jefe del Estado y promueven un cambio constituyente “a la brava” hacia el modelo bolivariano le hace cómplice de la degradación política e institucional. Y artífice de la insensatez de tirar por la borda más de cuatro décadas de estabilidad y progreso que vivió España con el “régimen del 78”.  
Espectadores del desastre son los ciudadanos que ven desolados como España está inmersa en una crisis institucional más grave provocada por unos políticos que están plantando la semilla de su destrucción del mismo Estado. 
Publicó The New York Times que la incompetencia de estos dirigentes puede ser tan mortal para el país como la Covid-19. Intentemos animarnos.  

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