La reconstrucción social y económica requiere responsables adecuados

Resulta inevitable preguntarse si, para presidir la comisión del Congreso de los Diputados que tiene a su cargo la reconstrucción económica y social de España dentro del propio PSOE no se pudo designar a una persona que tuviera un currículum laboral propio de un partido que se define como obrero, representante y defensor de la clase trabajadora en el ámbito social y laboral.  El Gobierno de progreso pone al frente de la Mesa para la Reconstrucción Social y Económica tras la crisis del Covid-19 a una persona sin oficio ni beneficio, Patxi López, que no acabó la carrera iniciada, que desde su juventud ha vivido de cargos políticos o de partido. Que no tiene ninguna experiencia laboral en campo alguno, que no ha hecho una oposición ni se ha movido en el mercado de trabajo.

Su visión de la vida no puede ser igual que la de quienes desde jóvenes estudiaron, trabajaron y experimentamos las peripecias del mundo laboral. Choca porque el PSOE se define como partido de la clase trabajadora, y fue fundado para la defensa de los trabajadores manuales e intelectuales y formado por los mismos, no por funcionarios o cargos del propio partido. Pablo Iglesias dejó dicho, precisamente, que a los socialistas se les debía reconocer por su ejemplo. Sin duda. Poner el frente de esa comisión a una persona sin otro modo de vida que la política es una paradoja y una falta de sensibilidad simbólica.

En realidad, es uno más de los dirigentes de este partido, vanguardia de progreso, antemural de los trabajadores, exponente del obrero (tomo estas citas de su propia historia). En estos momentos, desde su vicesecretaria y portavoz en el congreso, Adriana Lastra (que declara que su curriculum laboral pertenece a su intimidad) en la cúpula del partido que representa como ninguno a la clase trabajadora moran personas que no han trabajado en nada en la vida ni han vivido de otra cosa que de su militancia o de las sinecuras que se derivan de las mismas. Crónica “laboral” del presidente de la mesa para la reconstrucción social y económica de España.

Desde su puesto de diputado por la provincia de Vizcaya en el Congreso de los Diputados (1987-1989) hasta el presente, no consta otra actividad del señor López que puestos dentro del partido o consecuencia de su militancia, incluido el de lendakari o presidente del Congreso.

Pero si sorprende el número uno no lo es menos el número 2, el secretario general del PCE, Enrique Santiago. Es un abogado de amplia experiencia, vinculado a los movimientos de izquierda de carácter social y de Derechos Humanos. Jugó un destacado papel como miembro del equipo jurídico de las FARC en las negociaciones de paz entre estas organizaciones guerrilleras y terroristas (según la ONU) y el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, iniciadas en 2012 y que culminaron en el 2016 con la firma del Acuerdo de Paz. Este acuerdo fue rechazado en plebiscito por los ciudadanos y pueblo de Colombia. Pero su mayor éxito fue lograr que el narcotráfico realizado por la guerrilla narco-terrorista no fuera considerado un crimen sino una forma de financiación de una lucha política. El jefe de su delegación del grupo terrorista en esa mesa de la Habana Iván Márquez, tras un frustrado intento de ser diputado, ya está de vuelta en la selva y alzado en armas de nuevo.

La Comisión para la Reconstrucción Social y Económica tras la pandemia del Covid-19 comenzó su andadura con una sesión constitutiva en la que los cinco miembros de la mesa fueron escogidos con escaso consenso. PSOE y Unidas Podemos se aseguraron tres de esos puestos, con Patxi López como presidente. Enrique Santiago, secretario general del PCE, vicepresidente primero.

Resulta sorprendente que un activista por los Derechos Humanos fuera precisamente elegido por las FARC como defensor. La crónica del horror desatado por las FARC resulta espeluznante por su crueldad, incluye el asesinato de más de 5.000 niños y niñas en sus acciones, voladura de pueblos e iglesias con la gente dentro, secuestro de diputados y de soldados y policías de los que llegó a tener a más de 400 cautivos con cadenas. Por eso, la ONU incluyó a las FARC entre los grupos terroristas como Al-Qaeda y el Estado Islámico. La Fiscalía calculaba que hay cerca de dos mil acciones que encajan en delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra e infracciones al Derecho Internacional Humanitario. A lo largo de su medio siglo de existencia, está documentada la existencia de harenes para los jefes guerrilleros, además de ciento de violaciones de mujeres, aparte de convertir a niñas y niños en soldados. No se sabe la cifra de abortos provocados, tanto entre las mujeres violadas como en las reclutadas como soldados esclavas. 

El ahora número 2 de la comisión para la reconstrucción de España y defensor de las FARC, ha participado en diversos comités de acusación contra las dictaduras en Hispano América.y en España en el caso de los Vuelos de la CIA, en el de José Couso; y en el caso Bárcenas. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección y Administración de Fundaciones y Entidades no Lucrativas por la Universidad Autónoma de Madrid, Master en Derecho Financiero y Tributario (CEF), Diplomado en Derecho del Trabajo y Seguridad Social (CEF) y en Derecho Internacional Humanitario y Derecho de Asilo y Refugio, por la Universidad Carlos III de Madrid. Es decir, tiene muy buena formación y es un comunista en estado puro.

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