Acotaciones

** A la sexta, ha ido la vencida. A la sexta petición cursada,  el presidente del Gobierno de España ha atendido por fin la demanda de la presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso,  y se ha reunido con ella.  Pero lo ha hecho adulterando la cita; esto es, desplazándose él a la sede de la Administración regional,  en un formato inusual para este tipo de encuentros que no cabe interpretar sino como un nuevo intento de sacar rédito político personal y partidario; de en provecho propio jugar con las instituciones y las personas.

                Él que llegó tarde a todo y salió pronto de todo, pretende convertirse en el salvador providencial de Madrid; en “Su Sanchidad”, como le ha calificado un conocido comunicador radiofónico. Es el pirómano dándoselas de bombero. Y cuando uno tiene detrás lo que tiene en el manejo de la pandemia, el espectáculo salvífico de Pedro Sánchez resulta bochornoso.

** Se trata de una escenificación con la que visualizar que el problema no va con él, sino con la presidente Ayuso, contra la que la izquierda política y mediática lleva meses –desde el minuto uno del propio anuncio de su candidatura- lanzando una invectiva dialéctica sin precedentes para lograr lo que con los votos no pudo: hacerse con el Gobierno de la Comunidad.

Las restricciones o limitaciones de movilidad en Madrid –del término “confinamiento” todos huyen ahora como del diablo- se han aplicado en términos parecidos en otras comunidades autónomas. A nadie, sin embargo, se le ha ocurrido echarse encima de los respectivos Gobiernos regionales. En Madrid lo hacen porque quieren asaltar la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol, como hace un par de años lo hicieron con la Moncloa.

                Tengo la impresión, finalmente, de que en esto de la lucha contra el dichoso virus que no se amaina está sucediendo como en lo que se dice de la selección nacional de fútbol: que cada aficionado tiene in mente su alineación. Pues aquí, ocurre un poco igual. Ni responsables políticos ni especialistas sanitarios se ponen muy de acuerdo. En buena lógica, las medidas que se adoptan van cambiado incluso con el curso de los días porque van cambiando los escenarios de la epidemia. Los protocolos cerrados y con pretensión de permanencia están llamados al fracaso.

** El asesor de Obama, ex consejero de Sanidad del País Vasco y uno de los veinte científicos españoles que han reclamado al Gobierno Sánchez una auditoría externa e independiente sobre la gestión de la pandemia, doctor Rafael Bengoa, ha pronosticado que en los próximos quince días vendrán jornadas duras en los hospitales y que todo lo que no sea covid pasará a segundo o tercer plano asistencial.

                Lo que, con todo, no le sorprende es que la réplica o segunda fase en curso pueda ser peor que la primera. “Así ha ocurrido -dice- con las gripes pandémicas en los últimos doscientos años. Hablamos de lo terrible que fue la gripe de 1918, pero fue al año siguiente cuando se registraron más muertes. Fue más fuerte la réplica que la primera oleada”. Alerta, pues, aunque este coronavirus no tenga por qué comportarse así.

** De haber dispuesto en aquel momento de turno de réplica, el diputado de Vox y ex PP Ignacio Gil Lázaro hubiese tenido muy fácil la respuesta al titular  de Interior, Grande-Marlaska. Con el tono altanero que lo caracteriza, en la sesión de control al Gobierno del miércoles pasado el ministro respondía a la pregunta del parlamentario en cuestión sobre el “profundo” pésame  del presidente Sánchez por la muerte en prisión –en acto de suicidio- del terrorista etarra  González Sola.  “Ustedes no saben –dijo- vivir sin ETA y utilizan a ETA para confrontar al conjunto de los españoles. Háganselo mirar”.

                Si hubiese resultado posible, la réplica de Gil Lázaro habría sido inmediata y contundente: “Y ustedes, sin Bildu”, herederos políticos de ETA y socios preferentes del Gobierno, con quienes se pacta lo que haga falta y como haga falta –reforma laboral, presupuestos del Estado, acercamiento de presos – con tal de  amarrarlos como socios y  mantenerse en el poder. No sé lo que es peor. Así pues, bien podría empezar el propio ministro por hacérselo él mirar. ¿O es que Bildu no confronta al conjunto de los españoles?

** Aunque sin citarlo expresamente, el consejero permanente de Estado José Luis Manzanares ha cuestionado, en columna periodística sobre el tema, el veto que el Partido Popular habría puesto a Podemos en las negociaciones para la renovación del Consejo general del Poder judicial (CGPJ). A su juicio, los escaños de cualquier partido valen lo mismo y lo exigido es atenerse al vigente orden constitucional, incluidos los procedimientos de reforma. No existen -concluía- parlamentarios de primera y de segunda.

                A mi modesto entender, tal vez lo le falte razón al veterano y experto consejero. Pero, aunque sólo fuera por analogía, lo mismo cabría predicarse de la composición de Mesas parlamentarias y otras instancias de las que no pocas veces quedan excluidos partidos que tendrían en principio derecho a estar presentes en las mismas –léase Vox, por ejemplo- y que, por mor de reglamentos y otros subterfugios de menor orden, se ven castigados con la exclusión. Lo lógico y correcto sería –entiendo- una transposición automática y proporcional del resultado de las urnas. Para todos.

** Y hablando del CGPJ. Mucho revuelo ha causado jornadas atrás el retraso de dos años en la renovación del mismo. A título meramente ilustrativo conviene, sin embargo,  recordar a quienes tanto se han escandalizado por ello que no ha sido el mayor producido en importantes instituciones del Estado. El récord lo ostenta el Constitucional, con María Emilia Casas en la presidencia. La monfortino-leonesa estuvo al frente del alto tribunal tres años más de lo que debería haber correspondido a su mandato. Incluso el Partido Socialista la  blindó en el cargo (año 2007) con una reforma legal “ad hoc”: la que fue llamada “enmienda Casas”.

** Un tiempo “muy cálido” en el que la temperatura media ha estado 0,9 grados centígrados por encima de lo normal. En su análisis climático último así ha considerado la Agencia estatal de Meteorología (Aemet) el trimestre junio-agosto recién concluido. Si se amplía un poco más el foco y se toman como referencia los registros de los ocho primeros meses del año, bien puede decirse que este turbulento 2020 va camino de convertirse en un año récord en el país: está siendo el más cálido de la serie, empatado con 2017.

                ¿Y qué nos deparará el otoño que hoy comienza? Pues, un poco más de lo mismo, contestan los entendidos: serán meses más cálidos y secos de lo normal. Nada nuevo. Llevamos así una larga temporada.

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