Acotaciones

** En pleno pico de nuevos contagios, el presidente del Gobierno se ha ido de vacaciones. Poco ejemplar parece. Porque aunque la nave de la gobernanza nacional viene cabeceando  más de lo debido, el pasaje necesita ver a alguien al frente del timónPedro Sánchez, sin embargo, se autodesescaló hace tiempo de las consecuencias sanitarias de la pandemia y declinó cualquier responsabilidad  al respecto en las comunidades autónomas.

Pasamos en su momento de una  cogobernanza a la carta según conveniencias de los socios de Gobierno –y muy en especial del PNV- a un régimen  que se resume en que cada Administración territorial hace lo que puede y más, pero sin la cobertura jurídica que hace tiempo vienen éstas reclamando en relación sobre todo con las libertades de movimientos, confinamientos domiciliarios y otras restricciones.

Ahí anda, por ejemplo, el País Vasco  con la preocupación de encontrarse inmerso en una segunda ola de la enfermedad y expresando  sus miedos a que la respuesta al coranovirus vuelva a descontrolarse.  O Castilla y León aislando a toda una población de 30.000 habitantes como Aranda de Duero. O Aragón, donde bien por los temporeros, bien por tratarse de una comunidad envejecida se registran altos índices de contagios. O Cataluña, donde el presidente Torra hace no tanto lo que buenamente puede, sino lo que malamente quiere.  O Madrid, donde la incidencia del coronavirus se dispara y se duplica en una semana. O la misma Galicia, en cuya área sanitaria de A Coruña  el ciudadano de a pie ha de hacer encaje de bolillos para saber  cuáles son y dónde rigen las recientes restricciones impuestas. Y esto sólo por hablar de las situaciones  más notorias,  pero que tienden a generalizarse. 

** ¿Pero quién está –insisto- al mando del timón para ilustrar y coordinar las salidas a la nueva normalidad que en verdad están constituyendo  unos rebrotes  que van in crescendo? El desacreditado doctor Simón –¿político o técnico? sigue dando la cara y templando gaitas. Pero después de casi medio año de pandemia declarada,  el Gobierno se considerado “la necesidad” (BOE del miércoles 5 pasado; 22 páginas) de reforzar el precario  Ministerio de Sanidad “de cara al control de posibles rebrotes de la enfermedad, así como la aparición de nuevas enfermedades de potencial pandémico”.

Nunca es tarde si la dicha es buena. Es de esperar que, tal como están las cosas, la recién nombrada   secretaria de Estado de Sanidad, la preventivista y epidemióloga andaluza  y con experiencia en gestión sanitaria Silvia Calzón (45 años)  se ponga ya manos a la obra y no se vaya como su  jefe superior de vacaciones. Dicen que cuenta con la confianza del sector. Que así sea.

** Allá por comienzos de marzo el presidente Feijóo adelantó  que “abril sería peor”. Pareció alarmista en exceso, pero los tiempos le dieron  razón. También es de esperar -y desear-  que no se vea obligado a formular  un pronóstico similar para después del verano. A una persona que por razones profesionales tiene mucho contacto de ordinario con el público le preguntaba yo hace unos días cómo le iban las cosas. Y me contestó: “Bien, pero para atrás”. Realista respuesta.

** La en esto siempre confusa ministro de Educación, Isabel Celaá,  debe de estar de los nervios. Y es que los rebrotes del dichoso virus siembra dudas en todo el mundo sobre la idoneidad de abrir los centros escolares. Mantiene ella que la presencialidad es objetivo irrenunciable. Pero habrá que ver lo que dicen los responsables autonómicos en esa nueva conferencia de presidentes a la que les quiere de nuevo convocar Pedro Sánchez a finales de mes.

¿Resulta seguro reanudar las clases presenciales? La pregunta es pertinente. El caso de Israel, donde las aulas se abrieron de forma generalizada, pero luego hubo que volver a cerrarlas, constituye una de las principales referencias.

                En las principales regiones chinas, la mayoría están clausuradas. En Nueva York (1,1 millones de niños) el curso comenzará el 19 de septiembre con un modelo mixto: dos días presencial y el resto, on line. Por entender que las clases telemáticas perjudican a muchachos de medios sociales más modestos y problemáticos, Francia lo hará el día 1 de forma presencial y con menos restricciones que tras el confinamiento. Alemania ha retomado la actividad escolar de forma experimental en un Estado federado. Y en Latinoamérica sólo Uruguay, uno de los territorios de la región menos afectados, ha retomado las lecciones presenciales.

** El caso es que cada país ha adoptado sus propias políticas. Pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido a todos que un regreso prematuro a los colegios puede resultar contraproducente y sólo empeoraría la situación.

La experiencia  hoy por hoy sugiere  que los niños pequeños son  menos propensos a infectarse y no transmiten la enfermedad, aunque casos graves en ellos ha habido. Entre tanto, los mayores de diez años la contagian igual que los adultos. La sintomatología leve e incluso su ausencia los puede convertir en transmisores silenciosos. De este virus nunca se sabe por dónde puede salir. Por eso, y sin parecer obsesivo, precaución.

** Bien haya sido por iniciativa del propio padre o  por presiones del hijo y del espíritu santo (léase Gobierno), me apunto a la idea de que la salida de España del emérito Juan Carlos no ha resultado precisamente un modelo de oportunidad ni constituido un acierto. No ha sido un exilio, pero lo ha parecido. Se ha producido   en medio de una ofensiva de la izquierda política, aireada por la mediática,  y  dado así la impresión de haber sido fruto de una cesión en momento de turbulencias.

No habrá servido de cortafuegos para nada. Peor aún: el frente antimonárquico se ha visto reforzado y envalentonado. Y no parará. Seguirá el martilleo. Ahora irá a por la segunda gran pieza –el rey Felipe– y no tardando, a por la mayor de todas: el sistema político de la Transición y del pacto constitucional.

Pésimo  y tal vez injusto final para un buen comienzo como fue la restauración democrática  tras el franquismo. Su mano impulsora fue en aquellos primeros tiempos evidente. Así las cosas y como escribía este fin de semana el director del Grupo Libertad Digital, Javier Somalo, hemos echado de España a quien desde una dictadura trajo la democracia y nos quedamos con quienes quieren hacer justo lo contrario. ¡País!, que hubiera apostillado Forges.

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