Dicen que llega el verano

                Tendencia creciente: una España más cálida y con menor disponibilidad de agua que hace cincuenta años. Esta puede ser una de las grandes conclusiones del primer informe anual del clima, referido a 2019  y que ha hecho público hace unos días  la Agencia estatal de Meteorología (Aemet).

                El documento es terminante: el calentamiento no sólo no cesa, sino que se está acelerando: el país es en la actualidad como mínimo 1º centígrado más caluroso que en  los años sesenta y registra un descenso de precipitaciones de unos 18 litros por metro cuadrado (entre un 2,5 y 3,5 por ciento) en el mismo periodo. Y si desde la segunda mitad del XIX el ritmo de aumento de temperatura se había cifrado en 0,1º por década, en la actualidad se está alcanzando las 0,3 décimas de grado, también por cada diez años, nivel ligeramente superior incluso al que se detecta para el conjunto de continentes en el periodo 1850-2012.

El fenómeno, por otra parte,  está resultando especialmente acusado en verano. Esto es, que se aprecia mejor en los meses estivales que en el resto de las estaciones. El caso es que 2019  fue muy cálido en España, con los termómetros en una media de 15,9 grados centígrados; es decir, 0,8º por encima del valor medio anual del periodo de referencia (1981-2010).

Ha sido el sexto más cálido desde el comienzo de la serie en 1965. Anotemos así mismo que ocho de los diez más calurosos se han producido en este siglo y que cinco de los seis con temperaturas más altas se han registrado en la última década.

En lo que va de 2020, más de lo mismo: para el julio en curso y agosto próximo las predicciones anuncian dos meses más cálidos de lo normal, con noches tropicales e incluso tórridas, con mínimas de 25º o más. En el último medio siglo, éstas se han multiplicado por diez. Tendencia, pues, también claramente consolidada.

¿Y Galicia? Para MeteoGalicia, nuestra acreditada agencia de predicción meteorológica, el año pasado fue cálido en cuanto a temperaturas media y máximas, pero resultó  húmedo, con un 14 por ciento por encima de la media. Según datos de su correspondiente informe climatológico, tuvimos un enero “muy frío”, un febrero “muy cálido”, cinco meses “cálidos” y sólo cuatro “normales” en cuanto a temperatura media, amén de un junio “extremadamente  frío” en mínimas, siempre respecto al periodo de referencia 1981-2010.

En cuanto a precipitaciones el balance fue: abril, noviembre y diciembre “muy húmedos”;  junio y noviembre “húmedos”; febrero y julio “secos”; mayo “muy seco”, y “normales” los cuatro meses restantes.

Hemos despedido, finalmente, un junio 2020 irregular, moderadamente frío debido a las máximas y con precipitaciones dentro de lo normal; un mes en que nuestra comunidad estuvo bajo predominio de las bajas presiones. Estamos ahora en el ecuador de julio y los expertos auguran que el verano se instala, por fin, en Galicia. Que así sea. Porque una cosa son los calores excesivos que se registran en buena parte del país y otra que aquí pequemos -también en esto-  de moderación. Las cosas, a su tiempo y según medida.

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