Mirar al futuro

En la vida, si queremos actuar en positivo debemos siempre mirar hacia adelante, ser personas de futuro. El pasado pasó, tenemos que construir el futuro. Recuerdo algo que ya he citado aquí muchas veces y que fue una muy larga conversación con Santiago Carrillo en una de sus visitas a Lisboa. Déjenme que les diga que salí de aquella entrevista con unas ideas muy distintas, a pesar de las diferencias ideológicas que también le expresé. Hablamos de todo e incluso de Paracuellos y de la confesión que la Pasionaria hizo al padre Llanos en el hospital donde murió y donde le entregó al jesuita una imagen de la Virgen que ella guardaba desde la guerra. Al final, ella pidió confesión…

Esa es la vida en sus entresijos. Y ahí es imposible entrar, nunca tenemos motivos para entrar. Sí que tenemos la obligación, como decía Tierno Galván, de caminar con gente que piensa distinto sin que ello suponga una claudicación a nuestros principios. Lo contrario sería convertirnos en veletas al vaivén del aire que sopla.

Pues todo esto debieran saberlo y asimilarlo nuestros politicos cuando pierden sus energías en vociferar contra el que piensa distinto. Si nos rodeamos de los que piensan igual nos estamos empobreciendo lamentablemente. Porque nuestra mirada debe ser siempre mirar al futuro y tratar de descubrir en él cuál debe ser nuestra postura en el presente. Anquilosarse y empecinarse en ideas pasadas sin caer en la cuenta de que el mundo camina hacia delante y nunca hacia atrás, es de nostálgicos caminando hacia el vacío. Dejemos el pasado donde está y vayamos adelante en un mundo tan cambiante.

Observarán mis lectores que nada dejé escrito cuando la exhumación del cadáver de Franco. A esta generación ya poco les dice y se vio que la polémica duró unos días y ya nadie se acuerda del asunto. Dejemos a la gente que piense como quiera, pero siempre con respeto. Acabo de ver en la televisión a un gran número de policías protegiendo a los lideres de un partido español de la vociferación, insultos y demás de un grupo de jóvenes y mayores. Me parece una tremenda pérdida de tiempo. ¿Qué pretendía aquel grupo? ¿Imponer su ideología frente a la de otro partido? ¿A qué viene eso? El futuro se construye civilizadamente entre todos, de una ideología y la contraria. Si todos pensamos igual y caminamos al mismo paso estamos dando muestras de una dictadura. Dejemos a los demás que piensen distinto y así se construye un país.

Porque, y esa es otra, en el Parlamento se rechaza más a la persona por lo que es y poco por lo que dice. ¿Somos capaces de escuchar y asimilar lo que el otro dice y por qué lo dice? Esa es la cuestión y para ello se requiere madurez, sensatez, diálogo, cultura y sobre todo educación. Lo demás es convertir la politica en un patio de recreo. Lo hemos dicho aquí muchas veces. Y lo grave es que con esa manera de ver las cosas, lo que estamos haciendo es desprestigiar a la política y a los que en ella están. Las consecuencias pueden estar a la vuelta de la esquina. Faltan en este mundo políticos de talla y con el equilibrio necesario para, con cordura, defender su ideología sin vituperar a gritos la del vecino.

Bien creo que con motivo de la etapa que está viviendo el mundo sería muy laudable que cada cual fuese capaz de valorar la situación de manera que se fomentasen los valores, la concordia, la cordura y el sano y constructivo diálogo. Todos saldríamos ganando.

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